Melpómene156
Poeta recién llegado
Me pierdo en la atrevida espesura de tu largo
y sedoso cabello rojizo artificioso…
La Eternidad Trenzada que me suscita,
me arrebata, ¡Mi Cora agita!
En mi pechito, ¡patadas pega!
¿Cómo podré ignorarlo más,
Mi Querida Reina de Ojos Negro Obsidiana?
Trepo por ella hasta llegar a tu alcoba…
¡En ella te contemplé toda!
Admiré tu preciosa y esbelta figura...¡Despojada!
Con esas artísticas y seductoras curvas, ¡Perfectas!
A todas luces creadas con una Mágica Varita…
¡Mi Querida Musa de cintura generosa!
Ella estaba ante Mi...¡semejante Diosa!
Como si hubiera descendido despreocupada
del Olimpo al Mundo de los Mortales, ¡ociosa!
A su precioso y decorado castillo,
Yo iba a visitarla cada noche…
Cuando de guardia cambiaban los guardas…
¡en el me colaba!
y por su eternidad trenzada, ¡Yo trepaba!
Hasta contemplar su eternidad,
y el Infinito tocar…
Hasta beber del Agua de la Inmortalidad...
y sedoso cabello rojizo artificioso…
La Eternidad Trenzada que me suscita,
me arrebata, ¡Mi Cora agita!
En mi pechito, ¡patadas pega!
¿Cómo podré ignorarlo más,
Mi Querida Reina de Ojos Negro Obsidiana?
Trepo por ella hasta llegar a tu alcoba…
¡En ella te contemplé toda!
Admiré tu preciosa y esbelta figura...¡Despojada!
Con esas artísticas y seductoras curvas, ¡Perfectas!
A todas luces creadas con una Mágica Varita…
¡Mi Querida Musa de cintura generosa!
Ella estaba ante Mi...¡semejante Diosa!
Como si hubiera descendido despreocupada
del Olimpo al Mundo de los Mortales, ¡ociosa!
A su precioso y decorado castillo,
Yo iba a visitarla cada noche…
Cuando de guardia cambiaban los guardas…
¡en el me colaba!
y por su eternidad trenzada, ¡Yo trepaba!
Hasta contemplar su eternidad,
y el Infinito tocar…
Hasta beber del Agua de la Inmortalidad...