RUTH MONICA MUÑOZ
Poeta recién llegado
Le veía llorar,
y se me partía el alma....
.
Buscaba los lugares ocultos,
estar, en completa soledad,
convirtió sus días en noche
y las noches,
en compañeras de su andar.
Yo lo veía pasar,
y en el aire se podía respirar
el olor a tristeza que lo secundaba.
.
Y lloraba - y lloraba.
.
Solo el cielo sabe
cuanto dolor su estropeado cuerpo soportaba,
que no pudo cargar por más tiempo con él.
.
Que por eso se dejó llevar
hacia el lado oscuro de los pensamientos
y enredado allí en una telaraña
de, por qué - de, por qué,
que una de esas eternas noches
de las que él fue dueño,
arrancó de raíz su dolor
dejando un pecho vacío y sin sufrimiento.
.
Cuentan los días
que lo vieron atrapado por la nostalgia,
que muchas veces imploró de rodillas
pasara de él esa vida
y se transformara en otra.
.
Cuenta la noche
que su canto lastimero
traspasó hasta el tercer cielo
y los ángeles lo acogieron.
.
Cuentan las nubes
que le vieron pasar sonriente,
iba con paso diligente
y ya no se le veía triste.
.
Cuenta el cielo
que a su llegada allá
se fundió en un abrazo con su amor,
que fue todo tan hermoso
que hasta los querubines aplaudieron.
.
Ruth Muñoz Rodriguez
Derechos de autor/Chile.
y se me partía el alma....
.
Buscaba los lugares ocultos,
estar, en completa soledad,
convirtió sus días en noche
y las noches,
en compañeras de su andar.
Yo lo veía pasar,
y en el aire se podía respirar
el olor a tristeza que lo secundaba.
.
Y lloraba - y lloraba.
.
Solo el cielo sabe
cuanto dolor su estropeado cuerpo soportaba,
que no pudo cargar por más tiempo con él.
.
Que por eso se dejó llevar
hacia el lado oscuro de los pensamientos
y enredado allí en una telaraña
de, por qué - de, por qué,
que una de esas eternas noches
de las que él fue dueño,
arrancó de raíz su dolor
dejando un pecho vacío y sin sufrimiento.
.
Cuentan los días
que lo vieron atrapado por la nostalgia,
que muchas veces imploró de rodillas
pasara de él esa vida
y se transformara en otra.
.
Cuenta la noche
que su canto lastimero
traspasó hasta el tercer cielo
y los ángeles lo acogieron.
.
Cuentan las nubes
que le vieron pasar sonriente,
iba con paso diligente
y ya no se le veía triste.
.
Cuenta el cielo
que a su llegada allá
se fundió en un abrazo con su amor,
que fue todo tan hermoso
que hasta los querubines aplaudieron.
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Ruth Muñoz Rodriguez
Derechos de autor/Chile.