Kairos42
Poeta recién llegado
Mi dulce ninfa, que entre mis brazos
viviste y tu dulce escencia me dejaste.
Entre los vientos y las fragancias
de las flores, nuestros corazones
se unieron en un beso, que eterno
parecía.... A veces deseo que nunca
hubiese acabo, quedado en el tiempo
congelado.
Aciagos días, si aquellos tristes y sombríos
tal cual la tierra sin Perséfone en los inviernos
Perdí mi primavera, mi otoño y mi verano.
Mi corazón en eterno invierno está, y
se debe a tu ausencia, la cual es eterna,
y tal mi dolor es infausto y sempiterno
que mis esperanzas de vida con una
sonrisa de dentro de mis entrañas
salga es nula.
Te arrancaron de mis brazos, sin
piedad, transido de dolor pensé
en acompañarte en tu lápida....
Pero recordé tus ojos llorar,
y es por eso que decidí
tal cobardía no cometer.
Hoy, es un día más de dolor para mi
es un peso más tener esta vida amarga...
Que mi amada sea ida por siempre.
Ayes miles, lamentaciones multiplicadas
parece más una tortura el seguir
viviendo.... Pero debo continuar
aunque a veces me asquee hasta respirar.
Kairos 42
viviste y tu dulce escencia me dejaste.
Entre los vientos y las fragancias
de las flores, nuestros corazones
se unieron en un beso, que eterno
parecía.... A veces deseo que nunca
hubiese acabo, quedado en el tiempo
congelado.
Aciagos días, si aquellos tristes y sombríos
tal cual la tierra sin Perséfone en los inviernos
Perdí mi primavera, mi otoño y mi verano.
Mi corazón en eterno invierno está, y
se debe a tu ausencia, la cual es eterna,
y tal mi dolor es infausto y sempiterno
que mis esperanzas de vida con una
sonrisa de dentro de mis entrañas
salga es nula.
Te arrancaron de mis brazos, sin
piedad, transido de dolor pensé
en acompañarte en tu lápida....
Pero recordé tus ojos llorar,
y es por eso que decidí
tal cobardía no cometer.
Hoy, es un día más de dolor para mi
es un peso más tener esta vida amarga...
Que mi amada sea ida por siempre.
Ayes miles, lamentaciones multiplicadas
parece más una tortura el seguir
viviendo.... Pero debo continuar
aunque a veces me asquee hasta respirar.
Kairos 42