noé mesías
Poeta asiduo al portal
EL RATONCITO MICHI Y LA RANITA

En un hermoso campo cerca de la ciudad, habitan una familia de ratones: papá ratón; mamá ratona y su pequeño ratoncito de nombre Michi. En ese lugar vivían muy felices.
Hasta cuando empezaron a llegar unas máquinas gigantes. Estas lo están tirando todo lo que encuentran a su paso: árboles y cultivos.

Hay rumores de que aquí, construirán un enorme casino. Lo cierto es que todos los habitantes, tienen que abandonar este lugar.
_ Michi.- ¿Por qué, irán a construir un casino aquí? A nosotros no nos gusta apostar.
_ Papa ratón.- Hijo, no es para nosotros. Es para los humanos, a ellos les gusta esas cosas.
_ Michi.- ¿Los humanos son insensatos?
_Papá ratón.- No todos, solamente los que tienen mucho dinero.
Michi y su familia son originarios de este lugar, desde varias generaciones. Motivo por el cual se resisten a abandonar, y eso que les invitan los vecinos que se van marchando poco a poco.
_ Vecinos.- Aquí, ya no se puede vivir, vámonos con nosotros. Al otro lado del río, dicen que hay unos grandes trigales.
_ Papá ratón.- Gracias por la invitación, pero estamos acostumbrados a esta tierra. Ya encontraremos un rincón cerca de aquí.
_ Vecinos.- ¡Tendrán cuidado! Pueden aplastarles, esos horribles gigantes amarillos.

Las máquinas lo han tirado todo. Ya no encuentran ni una sola semilla para alimentarse, ni siquiera un agujero donde guarecerse. Una gran planicie de tierra ha quedado, no hay nada verde. El viento levanta mucho polvo, que no les deja ver, ni respirar. No les queda más, que abandonar su querida tierra.

Emprenden el viaje muy por la mañana. El equipaje es ligero, uno que otro recuerdo y una parada de ropa, la que llevan puesto. Los alimentos lo buscarán en el camino. Y si les coge la noche, pedirán posada en las casas que encuentren al paso o se acomodarán en cualquier agujero. De todas maneras están acostumbrados a vivir en escondites: por culpa de los gatos; de las aves que están en el cielo y demás animales, que les quieren hacer su comida.
Ha llegado la noche y en el camino no encuentran casa alguna. Un agujero en el tronco de un árbol, les dará cobijo para pasar la mala noche.
Al día siguiente, muy por la mañana continúan el viaje. El río ya se ve y Michi sale corriendo, para llegar primero. Sus padres no pueden correr tanto y se quedan un poco rezagados. Cuando del cielo baja un águila y se los lleva.
_ Michi, cuídate.- Gritan los padres desde el cielo.
_ ¡Mamaaa, Papaaa!- Exclama Michi.

Michi no puede hacer nada, solo queda mirando como sus padres desaparecen en el horizonte. Un par de lágrimas bajan por sus mejillas y se sienta en una roca muy desconsolado. Se pone a pensar que va a ser de su vida, ahora que se ha quedado sin sus padres. Continuar el camino no puede, porque todavía no sabe nadar y tiene que cruzar el río. Regresar tampoco, porque atrás no queda nada, solo los gigantes amarillos.
Continúa en "EUROVEGAS Y EL RATONCITO 2"
Todos los derechos reservados. Código: 1302104573633.
Noé Navas Lascano.

En un hermoso campo cerca de la ciudad, habitan una familia de ratones: papá ratón; mamá ratona y su pequeño ratoncito de nombre Michi. En ese lugar vivían muy felices.
Hasta cuando empezaron a llegar unas máquinas gigantes. Estas lo están tirando todo lo que encuentran a su paso: árboles y cultivos.

Hay rumores de que aquí, construirán un enorme casino. Lo cierto es que todos los habitantes, tienen que abandonar este lugar.
_ Michi.- ¿Por qué, irán a construir un casino aquí? A nosotros no nos gusta apostar.
_ Papa ratón.- Hijo, no es para nosotros. Es para los humanos, a ellos les gusta esas cosas.
_ Michi.- ¿Los humanos son insensatos?
_Papá ratón.- No todos, solamente los que tienen mucho dinero.
Michi y su familia son originarios de este lugar, desde varias generaciones. Motivo por el cual se resisten a abandonar, y eso que les invitan los vecinos que se van marchando poco a poco.
_ Vecinos.- Aquí, ya no se puede vivir, vámonos con nosotros. Al otro lado del río, dicen que hay unos grandes trigales.
_ Papá ratón.- Gracias por la invitación, pero estamos acostumbrados a esta tierra. Ya encontraremos un rincón cerca de aquí.
_ Vecinos.- ¡Tendrán cuidado! Pueden aplastarles, esos horribles gigantes amarillos.

Las máquinas lo han tirado todo. Ya no encuentran ni una sola semilla para alimentarse, ni siquiera un agujero donde guarecerse. Una gran planicie de tierra ha quedado, no hay nada verde. El viento levanta mucho polvo, que no les deja ver, ni respirar. No les queda más, que abandonar su querida tierra.

Emprenden el viaje muy por la mañana. El equipaje es ligero, uno que otro recuerdo y una parada de ropa, la que llevan puesto. Los alimentos lo buscarán en el camino. Y si les coge la noche, pedirán posada en las casas que encuentren al paso o se acomodarán en cualquier agujero. De todas maneras están acostumbrados a vivir en escondites: por culpa de los gatos; de las aves que están en el cielo y demás animales, que les quieren hacer su comida.
Ha llegado la noche y en el camino no encuentran casa alguna. Un agujero en el tronco de un árbol, les dará cobijo para pasar la mala noche.
Al día siguiente, muy por la mañana continúan el viaje. El río ya se ve y Michi sale corriendo, para llegar primero. Sus padres no pueden correr tanto y se quedan un poco rezagados. Cuando del cielo baja un águila y se los lleva.
_ Michi, cuídate.- Gritan los padres desde el cielo.
_ ¡Mamaaa, Papaaa!- Exclama Michi.

Michi no puede hacer nada, solo queda mirando como sus padres desaparecen en el horizonte. Un par de lágrimas bajan por sus mejillas y se sienta en una roca muy desconsolado. Se pone a pensar que va a ser de su vida, ahora que se ha quedado sin sus padres. Continuar el camino no puede, porque todavía no sabe nadar y tiene que cruzar el río. Regresar tampoco, porque atrás no queda nada, solo los gigantes amarillos.
Continúa en "EUROVEGAS Y EL RATONCITO 2"
Todos los derechos reservados. Código: 1302104573633.
Noé Navas Lascano.
Última edición:
