yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eva se desnuda ante el espejo,
desde atrás mis miradas como gato
se van subiendo hasta sus hombros,
luego retroceden
deslumbradas a las medias lunas
de sus caderas,
Eva recoge mis miradas
con una media sonrisa
de mona lisa ebria.
Se afana en un surco nuevo al lado de sus ojos,
yo prefiero la poza de su ombligo
derramada en reflejos...
Recoge el pelo como nunca lo haría a solas
-aunque se finge ausente-
y deja los pelillos de su nuca erizarse,
árida de mis besos, su piel me incita
pero yo sigo en un museo,
bebiéndome a venus antes del baño.
Desde mi barrera sigo sus pechos como imanes,
me ayudo de los dedos para inventariar los besos
que le tengo asignados
y ella, finge un pudor momentáneo
-no mayor a dos segundos-
recuerda que esta sin maquillaje.
Sus pies descalzos conversan poemas con la alfombra,
yo alzo la vista y sospecho un rubor por su pezón.
Aprieta el vientre para que no se noten
dos kilos de mas,
yo sonrió, ella disimula.
Eva declina el baño,
se acerca a mi con acechanza de león furtivo,
abre los brazos como quien derriba puertas,
ensaya un beso sin lisptick,
deja su piel desnuda fluir sobre las sabanas.
Comienza la historia sin fin
hasta entrada la mañana.
desde atrás mis miradas como gato
se van subiendo hasta sus hombros,
luego retroceden
deslumbradas a las medias lunas
de sus caderas,
Eva recoge mis miradas
con una media sonrisa
de mona lisa ebria.
Se afana en un surco nuevo al lado de sus ojos,
yo prefiero la poza de su ombligo
derramada en reflejos...
Recoge el pelo como nunca lo haría a solas
-aunque se finge ausente-
y deja los pelillos de su nuca erizarse,
árida de mis besos, su piel me incita
pero yo sigo en un museo,
bebiéndome a venus antes del baño.
Desde mi barrera sigo sus pechos como imanes,
me ayudo de los dedos para inventariar los besos
que le tengo asignados
y ella, finge un pudor momentáneo
-no mayor a dos segundos-
recuerda que esta sin maquillaje.
Sus pies descalzos conversan poemas con la alfombra,
yo alzo la vista y sospecho un rubor por su pezón.
Aprieta el vientre para que no se noten
dos kilos de mas,
yo sonrió, ella disimula.
Eva declina el baño,
se acerca a mi con acechanza de león furtivo,
abre los brazos como quien derriba puertas,
ensaya un beso sin lisptick,
deja su piel desnuda fluir sobre las sabanas.
Comienza la historia sin fin
hasta entrada la mañana.
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