De Alberto Durero
Rota la piel por un jarrón de leche;
altas, las centinelas anudadas
y evita la hoja que la estrella endeche.
Noche y Serpiente, esencias ilustradas,
una: sirve de abrigo en la ocasión,
la otra: cede el escollo… ¡Desgraciadas!
Fueron tiempos sin hambre de razón,
tiempos de la medalla de honradez,
tiempos que eclosionaron en traición,
tiempos para vivir la desnudez.
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