eduardocarpio
Poeta adicto al portal
EVIDENCIAS COLMADAS QUE MUEREN (*)
Como el sonido de aquella mar,
tranquila furia, jamás tormenta,
la mano suave de lluvia fina;
si acaso trombas amortiguadas
por las cascadas innumerables
de aquel paisaje que era su piel.
Así creía tan ciegamente
que las palabras emocionadas
eran los lirios de un valle mágico,
–solo a mi alcance tal ornamento–
donde los sueños eran delicias
de la vida en la tierra. Quedaban
por descubrir los amargos días,
los ocasos impíos y secos,
las cuentas olvidadas del tiempo.
Iban llenando la desnudez
de los árboles, frías nostalgias
entre vencidas hojas de otoño
y las horas de ensueños dorados.
Silenciosos los altos del cielo,
todo en calma parece dormido,
soledades, ausencias, sustancias:
evidencias colmadas que mueren.
eduardocarpio
1 de enero de 2013
Como el sonido de aquella mar,
tranquila furia, jamás tormenta,
la mano suave de lluvia fina;
si acaso trombas amortiguadas
por las cascadas innumerables
de aquel paisaje que era su piel.
Así creía tan ciegamente
que las palabras emocionadas
eran los lirios de un valle mágico,
–solo a mi alcance tal ornamento–
donde los sueños eran delicias
de la vida en la tierra. Quedaban
por descubrir los amargos días,
los ocasos impíos y secos,
las cuentas olvidadas del tiempo.
Iban llenando la desnudez
de los árboles, frías nostalgias
entre vencidas hojas de otoño
y las horas de ensueños dorados.
Silenciosos los altos del cielo,
todo en calma parece dormido,
soledades, ausencias, sustancias:
evidencias colmadas que mueren.
eduardocarpio
1 de enero de 2013
*decasílabos simples blancos
Última edición: