Daniel Meyrod
Poeta recién llegado
Aun sigo soñando el silencio
la no voz de los que estamos
la percepción en conjunto del aire
de los matices, y de los sonidos
que vuelan por los costados
adentrándose en los cuerpos que laten
en esta habitación, ella y yo.
Yo que salí buscando enfrentar el destino
ella que salió en búsqueda de los manjares de este mundo
y viceversa, espejados en los santos lugares
que habitamos para cumplir nuestra inocencia.
De otros mundos serán los versos
que los himnos entonan con total certeza
yo el silencio lo veo inmerso
necesario al cumplir con franqueza
las cosas que nos hacen fresa
de la gula desmedida de ese mundo.
El silencio entre nosotros es lo que ansío
la no palabra: virus que acongoja
impresas en el cuerpo en experiencias hondas
que hacen ondas en nuestras voces del martirio impreso.
Hoy este es mi universo,
de silencio de voces y formas bellas
sin hablar balo de lo que me acontece
pensando siempre en su mirada
y en los golpes de mi alma
evocando con ternura su inocencia.
Por eso ansío el silencio
porque sé como son las cosas
más si me preguntan,
salen espinas de esta rosa.
la no voz de los que estamos
la percepción en conjunto del aire
de los matices, y de los sonidos
que vuelan por los costados
adentrándose en los cuerpos que laten
en esta habitación, ella y yo.
Yo que salí buscando enfrentar el destino
ella que salió en búsqueda de los manjares de este mundo
y viceversa, espejados en los santos lugares
que habitamos para cumplir nuestra inocencia.
De otros mundos serán los versos
que los himnos entonan con total certeza
yo el silencio lo veo inmerso
necesario al cumplir con franqueza
las cosas que nos hacen fresa
de la gula desmedida de ese mundo.
El silencio entre nosotros es lo que ansío
la no palabra: virus que acongoja
impresas en el cuerpo en experiencias hondas
que hacen ondas en nuestras voces del martirio impreso.
Hoy este es mi universo,
de silencio de voces y formas bellas
sin hablar balo de lo que me acontece
pensando siempre en su mirada
y en los golpes de mi alma
evocando con ternura su inocencia.
Por eso ansío el silencio
porque sé como son las cosas
más si me preguntan,
salen espinas de esta rosa.
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