BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como flecha que impacta
una sola vez en su objetivo, un
micro segundo, y de la que se alza
el airón con súbita elegancia.
Así tu vida ya disparada,
por troneras antiguas de fortalezas y
plazas.
Conteniendo la respiración,
sin pálidos argumentos, tu vida,
milimétrica, por momentos, abismada.
Y así, ese transcurrir lento de paisajes
otoñales, entre comunicaciones y epístolas
como cenizas lanzadas al viento.
Un agua densa se torna pedregosa
entre lechos fluviales, remansando
árboles, confrontando la voz a su eco.
Y tú renaces, naciendo de un desamparo
en que feneces, como el ave que migra
sola, victoriosa, antes de los atardeceres.
©
una sola vez en su objetivo, un
micro segundo, y de la que se alza
el airón con súbita elegancia.
Así tu vida ya disparada,
por troneras antiguas de fortalezas y
plazas.
Conteniendo la respiración,
sin pálidos argumentos, tu vida,
milimétrica, por momentos, abismada.
Y así, ese transcurrir lento de paisajes
otoñales, entre comunicaciones y epístolas
como cenizas lanzadas al viento.
Un agua densa se torna pedregosa
entre lechos fluviales, remansando
árboles, confrontando la voz a su eco.
Y tú renaces, naciendo de un desamparo
en que feneces, como el ave que migra
sola, victoriosa, antes de los atardeceres.
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