Rosae
Poeta recién llegado
No sé si se puede considerar esta elucubración de mi mente como algo nuevo, ya lo dirán los expertos. Pero aquí queda mi aportación.
En este poema de corte gótico se me ocurrió utilizar una estructura en dodecasílabos (12 sílabas métricas) y hexasílabos (6 sílabas métricas)
Los versos hexasílabos riman, respectivamente, con cada uno de los hemistiquios del dodecasílabo que los precede.
Cada estrofa, por tanto, consta de seis versos, dos dodecasílabos y cuatro hexasílabos. Si denominamos 1 y 2 a cada hemistiquio del dodecasílabo, tenemos la siguiente estructura:
A, a1, a2, B,b1,b2, C, c1,c2, D, d1,d2, etc.
La Dama Oscura
(Poema Gótico)
Tremola en mi pecho, estertor profundo;
el piso y el techo
concretan mi mundo.
El tiempo fenece con torva aleluya;
la noche florece,
mi savia…¡es suya!
Aflora, triunfante, la aviesa sonrisa;
el tenue bramante
quebró su divisa.
La umbría negrura del desasosiego
es la sepultura
de mi osado ego.
Vomitan las fosas su pútrido aliento,
se elevan las losas
con gran aspaviento;
la pérfida dama postula anhelante,
solemne, soflama
la injuria de Dante.
© Rosa María Lorenzo
En este poema de corte gótico se me ocurrió utilizar una estructura en dodecasílabos (12 sílabas métricas) y hexasílabos (6 sílabas métricas)
Los versos hexasílabos riman, respectivamente, con cada uno de los hemistiquios del dodecasílabo que los precede.
Cada estrofa, por tanto, consta de seis versos, dos dodecasílabos y cuatro hexasílabos. Si denominamos 1 y 2 a cada hemistiquio del dodecasílabo, tenemos la siguiente estructura:
A, a1, a2, B,b1,b2, C, c1,c2, D, d1,d2, etc.
La Dama Oscura
(Poema Gótico)
Tremola en mi pecho, estertor profundo;
el piso y el techo
concretan mi mundo.
El tiempo fenece con torva aleluya;
la noche florece,
mi savia…¡es suya!
Aflora, triunfante, la aviesa sonrisa;
el tenue bramante
quebró su divisa.
La umbría negrura del desasosiego
es la sepultura
de mi osado ego.
Vomitan las fosas su pútrido aliento,
se elevan las losas
con gran aspaviento;
la pérfida dama postula anhelante,
solemne, soflama
la injuria de Dante.
© Rosa María Lorenzo
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