Ofréceme vida mundana.
Una usurpación trémula de alegría.
Llévame a la horca, que es tu pecho;
y ahí, abandóname sin arrepentimiento.
Hoy el sol pinta al mundo,
llena todo de color;
pero en mi corazón siempre es invierno,
siempre espera, y en esa espera, se congela.
En ese hielo nacen letras
como flor en la más despiadada primavera.
En mi mundo es todo tristeza;
en mi mundo, todo es pecado, hasta tu belleza.
Los locos son normales,
los normales no tienen cordura;
melancólicos animales
de colérica armadura.
Daré como ofrenda tus ojos;
esparcidos todos, en el Aleph de mi mundo,
donde todo se encuentra y se pierde.
Donde todo nace y muere.
Hermosa mujer, cadáver sombrío
que de sentimientos careces;
en mi, existe un templo, al que perteneces.
Una usurpación trémula de alegría.
Llévame a la horca, que es tu pecho;
y ahí, abandóname sin arrepentimiento.
Hoy el sol pinta al mundo,
llena todo de color;
pero en mi corazón siempre es invierno,
siempre espera, y en esa espera, se congela.
En ese hielo nacen letras
como flor en la más despiadada primavera.
En mi mundo es todo tristeza;
en mi mundo, todo es pecado, hasta tu belleza.
Los locos son normales,
los normales no tienen cordura;
melancólicos animales
de colérica armadura.
Daré como ofrenda tus ojos;
esparcidos todos, en el Aleph de mi mundo,
donde todo se encuentra y se pierde.
Donde todo nace y muere.
Hermosa mujer, cadáver sombrío
que de sentimientos careces;
en mi, existe un templo, al que perteneces.