Dr Jose Roberto Hernandez
Poeta asiduo al portal
Experiencia cultivada
En 1988, cuando cumplía el servicio social en un lugar sin luz, sin agua, con Lepra y bella topografía; solía gastar mis noches rascándome los abujes incrustados en mi piel, saludando a Niña, la rana con barbas que solía roncar conmigo y cazando las noches de luna llena y cielo despejado para hacerme la idea que "La Rente", como llamaban los lugareños a la electricidad, había sido instalada.
Hubo pocas noches así, pocas ideales con lunas ideales.
Luego de guardar a Furé, mi caballo vallo (no se si se escribe así), disfrutaba del bajo voltaje lunar suficiente para dar sombras de arboles que dibujaban imaginación al borde del aburrimiento.
Una de esas ideales noches con ideal luna, fue rara, singular, diferente. Se me ocurrió colocarme en el cono de luz para ver mi sombra....; pero, debía estar ahí y no estaba. Di vueltas sobre mi eje y no vi nada; no estaba sobre mí el natural satélite, así que no debía estar pisando mi silueta.
Bebí un sorbo de Ron Santiago, como para justificar mi observación y culpar a la obnubilación de tal fenómeno, y rectifique, pero....igual.
Luego de buscar un rato, y ya medio embriagado, me di por vencido, al final, tan solo y aislado, pensé que hasta la sombra me había abandonado.
Mientras meditaba sentado con la cabeza baja, alguien me toco el hombro y al volverme.....Yo,... mi misma sombra, el puro negativo personal que me tocaba esa noche!
- ¡Carajo! dije de un salto...La sombra sonrió sin dientes y unos segundos más tarde me repuse resignado.
-¡Siéntate!, Le dije. Empujándome un poquito se sentó a mi lado y comenzamos a hablar...primero de física, luego de extraterrestres y dioses raros, hasta terminar abrazados con casi 3/4 de botella compartida y dialogando de mujeres, de cosas familiares y muy mal del comunismo.
No sé cuando me dormí, pero a la mañana siguiente, busque mi sombra nuevamente,.. Esta vez la del sol.... ¿Y saben qué? Allí estaba. Le susurre algo sin resultado y note que me seguía normalmente, excepto cuando monte mi caballo,... momento en que se retrasó un poco seguido de un murmullo burlón.
Comprendí, que como yo, se había acostado tarde y su resaca aun le entorpecía su trabajo; aunque fiel siempre, me acompaño todo el día
Vampi
En 1988, cuando cumplía el servicio social en un lugar sin luz, sin agua, con Lepra y bella topografía; solía gastar mis noches rascándome los abujes incrustados en mi piel, saludando a Niña, la rana con barbas que solía roncar conmigo y cazando las noches de luna llena y cielo despejado para hacerme la idea que "La Rente", como llamaban los lugareños a la electricidad, había sido instalada.
Hubo pocas noches así, pocas ideales con lunas ideales.
Luego de guardar a Furé, mi caballo vallo (no se si se escribe así), disfrutaba del bajo voltaje lunar suficiente para dar sombras de arboles que dibujaban imaginación al borde del aburrimiento.
Una de esas ideales noches con ideal luna, fue rara, singular, diferente. Se me ocurrió colocarme en el cono de luz para ver mi sombra....; pero, debía estar ahí y no estaba. Di vueltas sobre mi eje y no vi nada; no estaba sobre mí el natural satélite, así que no debía estar pisando mi silueta.
Bebí un sorbo de Ron Santiago, como para justificar mi observación y culpar a la obnubilación de tal fenómeno, y rectifique, pero....igual.
Luego de buscar un rato, y ya medio embriagado, me di por vencido, al final, tan solo y aislado, pensé que hasta la sombra me había abandonado.
Mientras meditaba sentado con la cabeza baja, alguien me toco el hombro y al volverme.....Yo,... mi misma sombra, el puro negativo personal que me tocaba esa noche!
- ¡Carajo! dije de un salto...La sombra sonrió sin dientes y unos segundos más tarde me repuse resignado.
-¡Siéntate!, Le dije. Empujándome un poquito se sentó a mi lado y comenzamos a hablar...primero de física, luego de extraterrestres y dioses raros, hasta terminar abrazados con casi 3/4 de botella compartida y dialogando de mujeres, de cosas familiares y muy mal del comunismo.
No sé cuando me dormí, pero a la mañana siguiente, busque mi sombra nuevamente,.. Esta vez la del sol.... ¿Y saben qué? Allí estaba. Le susurre algo sin resultado y note que me seguía normalmente, excepto cuando monte mi caballo,... momento en que se retrasó un poco seguido de un murmullo burlón.
Comprendí, que como yo, se había acostado tarde y su resaca aun le entorpecía su trabajo; aunque fiel siempre, me acompaño todo el día
Vampi