darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un amor enfermizo y disoluto
se dilata en la atmósfera del miasma,
se agota mi latido que entusiasma
y se agrieta mi abismo en lo absoluto.
Después estás desnuda en pleno luto,
como la noche excita a tu fantasma
se alimenta de sombra el ectoplasma,
silente, macilento y bien enjuto.
Yo, el hechicero malo de tu suerte.
Yo, el pirata del mar de la lujuria.
Yo, el espectro del éxtasis inerte.
Como un gemido suena aquella injuria
y un halago transforma una penuria
en el fatal espasmo de la muerte.
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