πxel
Enzo Molinari - πxel - Costa Rica
No hay nido de aves, ni trinos,
ni susurro entre árboles.
Las flores no crecen.
Los ríos no beben
y el mar está embriagado.
En las montañas no llueve.
Nadie corre, nadie camina,
ni galopan los corceles.
Los peces son de plástico.
Cielo grisáceo y un sol ausente.
Isótopos mortales,
ácido y ceniza.
Las pocas casas, sin techos,
ahora forman parte de la única tumba
que nunca fue cavada.
Es el imperio magnánimo,
de las máquinas oxidadas
y de los varados colosos de hormigón que ahora están más muertos.
Ya es tarde.
Algunos poderosos, obstinados,
ignoraron muchos signos de advertencia.
Divergencia inútil.
No hay pasado que merezca recordarse
ni futuro que se pueda predecir.
Extinto todo y Tierra descansa.
Y yo,
parado en medio de esta nada
y sentado en medio de todo,
sigo tallado en piedra.
Quizás, hasta que,
la nueva humanidad vuelva a nacer
y permita por fin, desmoronarme.
✍::πxel
ni susurro entre árboles.
Las flores no crecen.
Los ríos no beben
y el mar está embriagado.
En las montañas no llueve.
Nadie corre, nadie camina,
ni galopan los corceles.
Los peces son de plástico.
Cielo grisáceo y un sol ausente.
Isótopos mortales,
ácido y ceniza.
Las pocas casas, sin techos,
ahora forman parte de la única tumba
que nunca fue cavada.
Es el imperio magnánimo,
de las máquinas oxidadas
y de los varados colosos de hormigón que ahora están más muertos.
Ya es tarde.
Algunos poderosos, obstinados,
ignoraron muchos signos de advertencia.
Divergencia inútil.
No hay pasado que merezca recordarse
ni futuro que se pueda predecir.
Extinto todo y Tierra descansa.
Y yo,
parado en medio de esta nada
y sentado en medio de todo,
sigo tallado en piedra.
Quizás, hasta que,
la nueva humanidad vuelva a nacer
y permita por fin, desmoronarme.
✍::πxel