secutor
Poeta recién llegado
Extráeme, mi Dios, la fría espada
que impía me despoja del aliento.
Pétalos carmesíes son al viento
las gotas de mi sangre liberada.
El alma yace inerte, consternada.
Exánime ante atroz azotamiento.
La vida va escapando y, fluye lento
el ardor de esta pira sofocada.
Que son como puñales tus miradas.
Implacable veneno tu mutismo.
Tus idas y venidas, puñaladas.
Sangrando aquí me encuentro en un abismo
de fotos y canciones desterradas,
cosiendo las heridas a mi mismo.
que impía me despoja del aliento.
Pétalos carmesíes son al viento
las gotas de mi sangre liberada.
El alma yace inerte, consternada.
Exánime ante atroz azotamiento.
La vida va escapando y, fluye lento
el ardor de esta pira sofocada.
Que son como puñales tus miradas.
Implacable veneno tu mutismo.
Tus idas y venidas, puñaladas.
Sangrando aquí me encuentro en un abismo
de fotos y canciones desterradas,
cosiendo las heridas a mi mismo.
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