Jesus Arriaza
Poeta recién llegado
Que lejos que te siento,
cuando te tengo a quemarropa,
a un metro de cien recuerdos peligrosos
y a un suspiro de distancia,
tu mirada esquiva, casi que me mata,
mientras yo dispuesto, casi que renazco.
Sin embargo, no es que te busque,
y peor que te encuentro,
es que en parte sigo tuyo,
con tu perfume como cadena,
o tus ojos mi soñada condena.
Que triste se vuelve la rutina,
cuando ilusionado como que te espero,
ayer creí oírte entre caras y busqué,
pero fue solo el eco de tu recuerdo
y yo viviendo a instantes de la memoria,
emborrachándome de penas,
matándome de tu falta,
que seguro estaba, de quedarme,
escuchando.
Las noches tristes, malditas,
brillan por tu ausencia,
necesitando de tus pecas como estrellas,
de tu sonrisa como luna bella,
sabe el lapicero cuanto te escribo
o el espejo, de mi cara triste,
sabes tú de hacer que te sueñe,
y sé yo de seguir extrañando.
cuando te tengo a quemarropa,
a un metro de cien recuerdos peligrosos
y a un suspiro de distancia,
tu mirada esquiva, casi que me mata,
mientras yo dispuesto, casi que renazco.
Sin embargo, no es que te busque,
y peor que te encuentro,
es que en parte sigo tuyo,
con tu perfume como cadena,
o tus ojos mi soñada condena.
Que triste se vuelve la rutina,
cuando ilusionado como que te espero,
ayer creí oírte entre caras y busqué,
pero fue solo el eco de tu recuerdo
y yo viviendo a instantes de la memoria,
emborrachándome de penas,
matándome de tu falta,
que seguro estaba, de quedarme,
escuchando.
Las noches tristes, malditas,
brillan por tu ausencia,
necesitando de tus pecas como estrellas,
de tu sonrisa como luna bella,
sabe el lapicero cuanto te escribo
o el espejo, de mi cara triste,
sabes tú de hacer que te sueñe,
y sé yo de seguir extrañando.