Extrañarte es un caso único, distinto,
no te extraño como extraño a los demás,
como extraño a cualquier acto, a cualquier día,
como extraño a la arena quemando a mis pies,
o a la lluvia colándose bajo mi piel.
Extrañarte es un acto casi divino,
es beberme toda el agua para intentar llenar tu vacío.
Es mentir y decirle al mundo que casi te olvido;
pero tú lo sabes, que hasta cuando digo cualquier cosa
sigo diciendo “Te extraño”.
Extrañarte no es sufrir, o gozar,
o reír o llorar,
porque extrañarte, justo a ti, sigue siendo distinto,
como todo lo vivido contigo…
Extrañarte no se trata de pensarte,
de recordar los paseos, los besos, los sueños,
las promesas…
no se trata de recordarte, es algo que se adhiere al alma,
como el acto de respirar o parpadear,
algo que olvidas porque es parte del día a día.
No te extraño como extraño el invierno
que se fue y volverá,
como extraño mi infancia ida,
como extraño a Benedetti o a Chavela Vargas,
o a la cerveza fría en las tardes acaloradas
o al tequila en las noches frías.
Extrañarte es mirar al lado mío y no encontrarte,
es hablarte sin decir “Te quiero”,
es sentir cada vez más tu olvido.
Extrañarte no puede ser igual a todo lo sentido,
porque extrañarte es haberte tenido
y haberte perdido.
no te extraño como extraño a los demás,
como extraño a cualquier acto, a cualquier día,
como extraño a la arena quemando a mis pies,
o a la lluvia colándose bajo mi piel.
Extrañarte es un acto casi divino,
es beberme toda el agua para intentar llenar tu vacío.
Es mentir y decirle al mundo que casi te olvido;
pero tú lo sabes, que hasta cuando digo cualquier cosa
sigo diciendo “Te extraño”.
Extrañarte no es sufrir, o gozar,
o reír o llorar,
porque extrañarte, justo a ti, sigue siendo distinto,
como todo lo vivido contigo…
Extrañarte no se trata de pensarte,
de recordar los paseos, los besos, los sueños,
las promesas…
no se trata de recordarte, es algo que se adhiere al alma,
como el acto de respirar o parpadear,
algo que olvidas porque es parte del día a día.
No te extraño como extraño el invierno
que se fue y volverá,
como extraño mi infancia ida,
como extraño a Benedetti o a Chavela Vargas,
o a la cerveza fría en las tardes acaloradas
o al tequila en las noches frías.
Extrañarte es mirar al lado mío y no encontrarte,
es hablarte sin decir “Te quiero”,
es sentir cada vez más tu olvido.
Extrañarte no puede ser igual a todo lo sentido,
porque extrañarte es haberte tenido
y haberte perdido.
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