BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tiran las voces
las arrancan del basurero
organizan sus meticulosos
luceros eclosionados, y miro
la longitud de los días contaminados.
A mí me suenan
esas extrañas y distantes voces
son ecos de milenarias risas
estrépitos regurgitados por aves
misteriosas.
La oscuridad se encierra
en una pequeño halo de luz
seccionada.
Sucede con las voces
como sucede con el resto del paisaje:
se mezclan, olvidan, y memorizan.
Quedan pequeñas fibras organizadas
de unos elementales ecos rudimentarios
que nadie llenó tras el penúltimo suspiro
amoroso.
Ocurre con las voces como ocurre
a veces con la vida, sedimentados
lechos, ecos que transcurrieron,
persianas cerradas, postigos concurridos.
Queda en la ribera del río
lo sepultado, lo enterrado,
hasta que llega otra voz
y lo alimenta, expandiéndolo.
©
las arrancan del basurero
organizan sus meticulosos
luceros eclosionados, y miro
la longitud de los días contaminados.
A mí me suenan
esas extrañas y distantes voces
son ecos de milenarias risas
estrépitos regurgitados por aves
misteriosas.
La oscuridad se encierra
en una pequeño halo de luz
seccionada.
Sucede con las voces
como sucede con el resto del paisaje:
se mezclan, olvidan, y memorizan.
Quedan pequeñas fibras organizadas
de unos elementales ecos rudimentarios
que nadie llenó tras el penúltimo suspiro
amoroso.
Ocurre con las voces como ocurre
a veces con la vida, sedimentados
lechos, ecos que transcurrieron,
persianas cerradas, postigos concurridos.
Queda en la ribera del río
lo sepultado, lo enterrado,
hasta que llega otra voz
y lo alimenta, expandiéndolo.
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