Rei Regis Caceres
Poeta que considera el portal su segunda casa
En un bosque encantado y lejano,
en tierras lindantes a mis fantasías,
donde moran primordiales imagines
de arquetipos del pensamiento colectivo,
Hadas, faunos, princesas y brujas,
que en mis días irrumpen, e inquietas,
en mis sueños transitan
.
Habita en el bosque una bella princesa,
de andar tan liviano que el suelo no pisa,
rostro de alabastro que el sol no acaricia,
boca de cereza que el fauno no besa,
melena que acaricia el viento pero no despeina
y ojos que la noche su fulgor no apaga
.
Va feliz y ligera en pos de su príncipe,
que ansioso la espera al borde del bosque
montado en blanco corcel,
de plata brillantes sus bridas y arnés
Lista su montura, briosa,
cascos resonantes y crin encrespada,
para el largo viaje a llevar su amada
sobre nubes blancas de arrebol pintadas,
hasta su castillo que como gaviota
viaja por el éter
.
No percibe ella que la bruja mala
del bosque encantado aguarda en acecho
con el maleficio que su odio conjura,
para la princesa que avanza ligera
en pos de su príncipe feliz y liviana
.
La princesa cae en abismal vacío,
sus ojos no ven, de telaraña llenos,
no oyen sus oídos, de arcilla cerrados
Es este el conjuro de la bruja mala
borrando el recuerdo de su amado,
amado
.
Esta triste el príncipe por su amor perdido,
lleva ya cien días en búsqueda vana
Ha hablado a los gnomos, a elfos y faunos
y a todos los duendes del bosque encantado
Pero nadie ha visto ya mas a su amada,
de andar tan liviano que el suelo no pisa
.
Un hada vestida de gasa y encajes de oro
que se halla posada sobre vieja acacia,
con su voz divina interpela al príncipe
y le dijo, ...
La princesa yace en abismal vacío
sus ojos no ven, de telaraña cerrados
no oyen sus oídos, de arcilla tapados
.
Que puedo hacer, le suplico el príncipe
y contesto el hada,
Envía a ella tu amor con un ruiseñor
y envía a un búho portando tu aliento,
pues esos conjuros el corazón calla
y el alma enmudece,
Sana así su vista con un beso tierno
de tu ruiseñor,
a la vez que le hable el búho entendido
de tu noble mente
.
El conjuro es desvanecido,
liberada queda la bella princesa
de andar tan liviano
que el suelo ahora pisa
El sol acaricia su rostro alabastro,
cariñoso el viento su pelo despeina,
el fauno le besa su boca cereza
y al borde del bosque encantado,
su príncipe aguarda
.
RRegis
en tierras lindantes a mis fantasías,
donde moran primordiales imagines
de arquetipos del pensamiento colectivo,
Hadas, faunos, princesas y brujas,
que en mis días irrumpen, e inquietas,
en mis sueños transitan
.
Habita en el bosque una bella princesa,
de andar tan liviano que el suelo no pisa,
rostro de alabastro que el sol no acaricia,
boca de cereza que el fauno no besa,
melena que acaricia el viento pero no despeina
y ojos que la noche su fulgor no apaga
.
Va feliz y ligera en pos de su príncipe,
que ansioso la espera al borde del bosque
montado en blanco corcel,
de plata brillantes sus bridas y arnés
Lista su montura, briosa,
cascos resonantes y crin encrespada,
para el largo viaje a llevar su amada
sobre nubes blancas de arrebol pintadas,
hasta su castillo que como gaviota
viaja por el éter
.
No percibe ella que la bruja mala
del bosque encantado aguarda en acecho
con el maleficio que su odio conjura,
para la princesa que avanza ligera
en pos de su príncipe feliz y liviana
.
La princesa cae en abismal vacío,
sus ojos no ven, de telaraña llenos,
no oyen sus oídos, de arcilla cerrados
Es este el conjuro de la bruja mala
borrando el recuerdo de su amado,
amado
.
Esta triste el príncipe por su amor perdido,
lleva ya cien días en búsqueda vana
Ha hablado a los gnomos, a elfos y faunos
y a todos los duendes del bosque encantado
Pero nadie ha visto ya mas a su amada,
de andar tan liviano que el suelo no pisa
.
Un hada vestida de gasa y encajes de oro
que se halla posada sobre vieja acacia,
con su voz divina interpela al príncipe
y le dijo, ...
La princesa yace en abismal vacío
sus ojos no ven, de telaraña cerrados
no oyen sus oídos, de arcilla tapados
.
Que puedo hacer, le suplico el príncipe
y contesto el hada,
Envía a ella tu amor con un ruiseñor
y envía a un búho portando tu aliento,
pues esos conjuros el corazón calla
y el alma enmudece,
Sana así su vista con un beso tierno
de tu ruiseñor,
a la vez que le hable el búho entendido
de tu noble mente
.
El conjuro es desvanecido,
liberada queda la bella princesa
de andar tan liviano
que el suelo ahora pisa
El sol acaricia su rostro alabastro,
cariñoso el viento su pelo despeina,
el fauno le besa su boca cereza
y al borde del bosque encantado,
su príncipe aguarda
.
RRegis
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