Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Un cardenal eminente
de la católica ciencia
hizo un viaje hasta Plasencia
a oficiar misa a su gente.
Y mientras el tren severo
cientos de campos cruzaba,
el buen religioso hablaba
mirando al otro viajero.
Hermano, yo siempre ayudo
al prójimo con mi aliento
porque de tanto tormento
Dios le librará sañudo.
Este sermón escuchó
el escéptico viajante
y girando su semblante
para sí mismo pensó:
¡Sí que tiene que ayudar
al pobre este santurrón
cuando su única función
es gritar desde un altar!
*No bauticéis como buenos
a quienes frases les sobran.
Es más, si con actos no obran,
tenedlos siempre por menos.
© Abraham Ferreira Khalil
de la católica ciencia
hizo un viaje hasta Plasencia
a oficiar misa a su gente.
Y mientras el tren severo
cientos de campos cruzaba,
el buen religioso hablaba
mirando al otro viajero.
Hermano, yo siempre ayudo
al prójimo con mi aliento
porque de tanto tormento
Dios le librará sañudo.
Este sermón escuchó
el escéptico viajante
y girando su semblante
para sí mismo pensó:
¡Sí que tiene que ayudar
al pobre este santurrón
cuando su única función
es gritar desde un altar!
*No bauticéis como buenos
a quienes frases les sobran.
Es más, si con actos no obran,
tenedlos siempre por menos.
© Abraham Ferreira Khalil