Remo
Poeta recién llegado
Dormida hacia la corriente extrañada, el frío la aplastaba y
ella resistía, sobre sus pies yacía el inagotable fluido de angustia,
el papel rígido y las uñas sumergidas.
El exiliado impulso perdió color y
la novicia mella hablaba del rencor.
Un tonel planeado lo percibía,
rizada como el sol partido. Caminando hacia la lluvia de pies cálidos y
gentileza humedecida, ella era todo,
lo único y lo más precioso en el sistema y
lo propio en el lexema de insufrible hendidura.
El paraguas le rendía homenaje y ella entre la lluvia rodeada,
mojada era por el círculo hecho tuerca.
Seguía como si no fuera suficiente ya
¿No le bastaba tanta belleza?
Hacia la grieta pronunciada se despedía y
de labios escarlatas
su adiós era tan solo una insignia del limbo desprendida.
ella resistía, sobre sus pies yacía el inagotable fluido de angustia,
el papel rígido y las uñas sumergidas.
El exiliado impulso perdió color y
la novicia mella hablaba del rencor.
Un tonel planeado lo percibía,
rizada como el sol partido. Caminando hacia la lluvia de pies cálidos y
gentileza humedecida, ella era todo,
lo único y lo más precioso en el sistema y
lo propio en el lexema de insufrible hendidura.
El paraguas le rendía homenaje y ella entre la lluvia rodeada,
mojada era por el círculo hecho tuerca.
Seguía como si no fuera suficiente ya
¿No le bastaba tanta belleza?
Hacia la grieta pronunciada se despedía y
de labios escarlatas
su adiós era tan solo una insignia del limbo desprendida.