EL IMIAMENSE
Poeta
Falso alivio
He descubierto mi padecer.
Lo nombran, me dice una antigua soldado,
falso alivio postraumático.
Están entre sus síntomas
sentirse como un póster empolvado
en la pared de un algún bar de carretera
como el detector de metales de cualquier aeropuerto
como el armamento de guerra descontinuado
y sus cartuchos de fogueo
como un áspid inapetente sin ganas de morder.
Al fin reconozco lo que me ha llevado
a este callejón con salidas,
a hacer gimnasia en las escaleras del metro
y hundirme hasta las rodillas
en el primer nivel de un laberinto para principiantes.
Después de esta revelación
he decidido apuntarme
en una manifestación convocada en las redes,
a favor del pleno derecho
de todos los hombres a llorar
cuando ellas se alejan
y atenuar así, mi insólito trastorno.
COPYRIGHT 2018 EL IMIAMENSE
He descubierto mi padecer.
Lo nombran, me dice una antigua soldado,
falso alivio postraumático.
Están entre sus síntomas
sentirse como un póster empolvado
en la pared de un algún bar de carretera
como el detector de metales de cualquier aeropuerto
como el armamento de guerra descontinuado
y sus cartuchos de fogueo
como un áspid inapetente sin ganas de morder.
Al fin reconozco lo que me ha llevado
a este callejón con salidas,
a hacer gimnasia en las escaleras del metro
y hundirme hasta las rodillas
en el primer nivel de un laberinto para principiantes.
Después de esta revelación
he decidido apuntarme
en una manifestación convocada en las redes,
a favor del pleno derecho
de todos los hombres a llorar
cuando ellas se alejan
y atenuar así, mi insólito trastorno.
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