El Dolor es la forma más sencilla de aprendizaje.
Y el Ego es la imagen mental que cada cuál tiene, de sí mismo.
Entonces, esa imagen puede substituir al Yo central, y tomar los mandos del individuo.
Con lo cuál, él ejerce de Maestro de Ceremonias, en una supuesta Gala u Homenaje, que tiene lugar por el motivo de que la vida es una fiesta, en la cuál, él es el más importante ingrediente que ha visto el mundo.
Claro que, si algo falla, en ese plan trazado, el sujeto se verá arrinconado, por las pruebas evidentes.
Que demuestran que todos somos importantes, únicos y especiales, e hijos del Absoluto.
Así, pues, la vida es una fiesta, también para las cucarachas, los roedores, los buitres y los delfines.
No sólo para el nene.
Porque el nene, si se transforma en un tirano, ya empieza a perder amigos.
Y sin amigos, se quedará solo. Y estando solo...
Comprobará que eso es muy amargo.
Y en la amargura, atisbará el Dolor.
Y podrá percatarse de que hay una ley de causa y efecto.
O sea que la Felicidad es una consecuencia, y la desdicha no es un castigo, sino un resultado.
En conclusión:
¡ Respeto !
¡ Tolerancia !
¡ Orgullo !
¡ Admiración !
¡ Ánimo !
Para que tus amigos no echen a correr. Tus amigos no son tus esclavos, colega. Y tú tampoco eres esclavo de tus amigos. Ni esclavo de tus vicios, o de tus aficiones, o de tu trabajo. Respétate, tolérate, enorgullécete de tus obras ( si es que funcionan ), admira las obras ajenas ( o al menos, intenta asombrarte ante las maravillosas técnicas de otros artesanos ) y celebra las fiestas, sabiendo que hasta de debajo de las mismas piedras, pueden nacer los hijos de Israel. Eso decía Juan el Bautista, y parece exagerado. Pero hemos de tener en cuenta que cualquiera puede albergar dignidad.