BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin advertir el designio de un dios,
este cuerpo que ahora enterráis, será
vuestra desgracia. Combativo como
la espuma rebelde que acaricia la frente,
exacta e indiscreta, del adolescente hecho
tumba abierta, este cuerpo, acotado por
el duro techo sin atmósfera de la muerte,
agotará vuestra dicha, gélida como vendaval
en el invierno. Tras los postigos cerrados,
la leña crepitante, el fuego indestructible,
la forma humana de la serpiente, el inacabable
suspiro de la tristeza sepultada bajo colinas de cieno,
sí, este volumen carnal sutil de belleza alada, será vuestra
desgracia, esterilidad huera, corteza arbórea
siempre insatisfecha.
®
este cuerpo que ahora enterráis, será
vuestra desgracia. Combativo como
la espuma rebelde que acaricia la frente,
exacta e indiscreta, del adolescente hecho
tumba abierta, este cuerpo, acotado por
el duro techo sin atmósfera de la muerte,
agotará vuestra dicha, gélida como vendaval
en el invierno. Tras los postigos cerrados,
la leña crepitante, el fuego indestructible,
la forma humana de la serpiente, el inacabable
suspiro de la tristeza sepultada bajo colinas de cieno,
sí, este volumen carnal sutil de belleza alada, será vuestra
desgracia, esterilidad huera, corteza arbórea
siempre insatisfecha.
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