jorgeflores55
Poeta adicto al portal
¡FAMILIA!
Y a plena voz te lo dije
que eras todo para mí
y te emocionaste en llanto
¡Tú me dijiste que sí!
¡Sí! que hagamos nuestro nido
fuera un valle así desierto,
nuestro amor que era tan cierto
todo mandaría al olvido.
Y en amor llegó el primero
con un corazón sincero,
hijo dulce como tú,
de tus ojos la virtud.
Y es ahora mi suplente
dónde falla la mía mente
más por su tanta paciencia
¡vuelve a darme la conciencia!
Salió después un conejo,
ya chiquito pero viejo
que el amor conquistaría
sea de noche que de día.
Con coraje está lejano
y por forjarse un futuro.
No importando si es que es duro
¡Dios le dá siempre una mano!
Luego vino esta belleza
era tanto pequeñita.
Era mi hija tan chinita
tanto orgullo en la pobreza.
Ahora es un sol que ilumina
nuestras almas, nuestros días,
que en los pasos que camina
¡Bailan sólo melodías!
Y al final llegó la luna
como ella no hay ninguna.
Quien soporte y que la atienda
¡No hay marido que la prenda!
Un perfume concentrado
no requiere compañía.
Más habrá quizás un día
¡Hallará su medio lado!
Nuestra historia no termina
sin con nosotros olvidar
bellos nietos para amar:
¡Freud, Marné, Lello e Nina!
Y a plena voz te lo dije
que eras todo para mí
y te emocionaste en llanto
¡Tú me dijiste que sí!
¡Sí! que hagamos nuestro nido
fuera un valle así desierto,
nuestro amor que era tan cierto
todo mandaría al olvido.
Y en amor llegó el primero
con un corazón sincero,
hijo dulce como tú,
de tus ojos la virtud.
Y es ahora mi suplente
dónde falla la mía mente
más por su tanta paciencia
¡vuelve a darme la conciencia!
Salió después un conejo,
ya chiquito pero viejo
que el amor conquistaría
sea de noche que de día.
Con coraje está lejano
y por forjarse un futuro.
No importando si es que es duro
¡Dios le dá siempre una mano!
Luego vino esta belleza
era tanto pequeñita.
Era mi hija tan chinita
tanto orgullo en la pobreza.
Ahora es un sol que ilumina
nuestras almas, nuestros días,
que en los pasos que camina
¡Bailan sólo melodías!
Y al final llegó la luna
como ella no hay ninguna.
Quien soporte y que la atienda
¡No hay marido que la prenda!
Un perfume concentrado
no requiere compañía.
Más habrá quizás un día
¡Hallará su medio lado!
Nuestra historia no termina
sin con nosotros olvidar
bellos nietos para amar:
¡Freud, Marné, Lello e Nina!