Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Todo era y fuimos fantasía cariño,éramos las páginas de la mitad de un
cuento de ilusiones, cosas del lenguaje
de la piel y sus perversas sensaciones,
nada serio,
nada de mortal sentencia,
nada que infectara de verdad la verdad del para siempre.
Tal vez sólo sea el fantasma
del que hablas cuando sueñas en voz alta
aquella imagen fija que tuviste al ver palidecer
cual cirio blanco al cielo raso mientras con mi piel
cubría la tuya y las blancas sábanas nos descubrían
al ondear como si del bao del bajel que fue ésa cama
fueran trapo la tarde en que los tres;
tu piel que era mía, la mía que fue tuya
y la piel sábana del lecho flotaban sin saber que afuera
y muy arriba, la luna se sabía tanta luna,
engalanaba al cielo como tanta luna,
que de tanto que era y se sentía aprendimos de ella,
de la piel del tálamo y la nuestra,
que hay fantasías que por mucho son más verdaderas,
que la realidad, caricia mía, que la realidad completa.
.20.12.10 en una tarde tibia en que la piel se eriza y pide a gritos aquella piel que se sabía a tanto a almíbar, que sabía a tanta miel, que aún no termina por ser recuerdo, o sencillamente hiel
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