Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
FANTASÍA EN LA RIBERA
Arroyo para ninfa
que desnuda se arrastra hacia la orilla
sacudida de su árbol por los vientos
de la desdicha. Lluvia.
Blanda, ondulante, viva, se sumerge.
Las piedras del fondo resbaladizo,
niebla de mi alma, esperan
de sus ojos de alondra la caricia.
En la sombra de las horas tardías
aquel torrente discurre cantando,
y sorteando escollos y maleza,
su alma limpia y purifica su sangre.
Princesa blanca, se debate entre ondas
que sacuden sus sueños incoloros
y los pintan, paleta impresionista,
de plenitud y cielo.
Un rayo de luz filtrado en la tarde
estremece el paisaje,
lo viste de sedas, tules y flores,
abraza al río, al agua fría abrasa.
Tocada en los pliegues de sus entrañas
florece en mariposa transformada
y despliega su arcoiris.
Se eleva al aire. Vuela.
Para Ro.
Arroyo para ninfa
que desnuda se arrastra hacia la orilla
sacudida de su árbol por los vientos
de la desdicha. Lluvia.
Blanda, ondulante, viva, se sumerge.
Las piedras del fondo resbaladizo,
niebla de mi alma, esperan
de sus ojos de alondra la caricia.
En la sombra de las horas tardías
aquel torrente discurre cantando,
y sorteando escollos y maleza,
su alma limpia y purifica su sangre.
Princesa blanca, se debate entre ondas
que sacuden sus sueños incoloros
y los pintan, paleta impresionista,
de plenitud y cielo.
Un rayo de luz filtrado en la tarde
estremece el paisaje,
lo viste de sedas, tules y flores,
abraza al río, al agua fría abrasa.
Tocada en los pliegues de sus entrañas
florece en mariposa transformada
y despliega su arcoiris.
Se eleva al aire. Vuela.
Retamar, febrero de 2007
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