Fantasía final

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Fantasía final,
fantasía de un final,
que se mezcla entre inviernos,
y aún se luce frágil,
su cristalizada etereidad,

rige la dureza del espacio,
en la corteza de cada libre cuerpo,
que ostente batir sus sueños,

última fantasía será,
si la vida no respira,
y la muerte seduce al cuerpo,
a su único sentimiento,

se encuentra en él, la codicia,
eterna, como su muerte,
sentida y cruenta, como la vida,

primera la huida,
cansada y esquiva,
se la oye gemir,
de soledad,

y es que
el apartarse del fuego congela,
y aunque las cenizas vuelvan a arder,
las flamas siempre nos consumirán,

como la inquietud del apartado,
del que no toca la duda,
y aún en duda imagina certezas,
que nunca se comprueban en su presente,

es el imaginar,
de un ser que posee tiempo,
el tiempo, suyo, para imaginar,

como una cascada,
que nunca termina de ascender,

eterno el que pueda,
más que algún decir,
o algún fiero querer,
más que cualquier ser vivo,

más que la cima real,
más que la imaginación del cielo,

como avaricia y consuelo,

deseo es una promesa,
una razón en carencia,
una canción aún no escrita,
una ilusión, por el corazón escuchada,

por nuestros pies, cansados,

caminando sobre suelo de sueños,
sobre cielos sin dueños,
sobre luz libre, y oscuridad entendida,

nunca se separará la última fantasía,

de su más inconmensurable poder,

del último deseo, tan colosal,
tanto, para seres pobres,

de la humedad, tan intensa,
que nos quita el habla, entre suspiros,

que sepulta nuestro razonamiento.
 
Fantasía final,
fantasía de un final,
que se mezcla entre inviernos,
y aún se luce frágil,
su cristalizada etereidad,

rige la dureza del espacio,
en la corteza de cada libre cuerpo,
que ostente batir sus sueños,

última fantasía será,
si la vida no respira,
y la muerte seduce al cuerpo,
a su único sentimiento,

se encuentra en él, la codicia,
eterna, como su muerte,
sentida y cruenta, como la vida,

primera la huida,
cansada y esquiva,
se la oye gemir,
de soledad,

y es que
el apartarse del fuego congela,
y aunque las cenizas vuelvan a arder,
las flamas siempre nos consumirán,

como la inquietud del apartado,
del que no toca la duda,
y aún en duda imagina certezas,
que nunca se comprueban en su presente,

es el imaginar,
de un ser que posee tiempo,
el tiempo, suyo, para imaginar,

como una cascada,
que nunca termina de ascender,

eterno el que pueda,
más que algún decir,
o algún fiero querer,
más que cualquier ser vivo,

más que la cima real,
más que la imaginación del cielo,

como avaricia y consuelo,

deseo es una promesa,
una razón en carencia,
una canción aún no escrita,
una ilusión, por el corazón escuchada,

por nuestros pies, cansados,

caminando sobre suelo de sueños,
sobre cielos sin dueños,
sobre luz libre, y oscuridad entendida,

nunca se separará la última fantasía,

de su más inconmensurable poder,

del último deseo, tan colosal,
tanto, para seres pobres,

de la humedad, tan intensa,
que nos quita el habla, entre suspiros,

que sepulta nuestro razonamiento.
Destellos de un suspiro.
Muy profundo IgnotaIlusión.

Saludos
 

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