Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
La cascada canta leyendas enmedio de las barrancas
El follaje escucha en silencio
mientras irrumpe el viento desde el norte
para romper encantamientos
con voces de otros cuentos.
Yo espero que la tarde cumpla la promesa de traerme a la luna
Con la luna furiosa vienen los nubarrones,
negros,
impenetrables...
La selva siempre ha sido una mar de misterios,
en ella, las sombras perseguidas, se refugian
y hacen fuego
para danzar las danzas de los demonios viejos.
El Jaguar persigue a su presa
los monos araña despiertan con chillidos al escuchar el roce de las hojas
Se alerta el jabalí
que escapa agradecido.
Las piedras del río lastiman las corrientes
Se oye un lamento hueco,
casi callado
como suplicio de condenados
que gritan sus dolencias las lenguas olvidadas.
Los lomos de las piedras lucen oscuras en la noche
dejando que aparezca su corazón de tierra.
La luna viene y se asoma
Me mira como espiando desde el cielo
entre las nubes gordas que la alojan.
La miro, alimentando mis angustias
en este pecho de hombre
que tiene que vagar entre silencios
sus caminos de noche.
El follaje escucha en silencio
mientras irrumpe el viento desde el norte
para romper encantamientos
con voces de otros cuentos.
Yo espero que la tarde cumpla la promesa de traerme a la luna
Con la luna furiosa vienen los nubarrones,
negros,
impenetrables...
La selva siempre ha sido una mar de misterios,
en ella, las sombras perseguidas, se refugian
y hacen fuego
para danzar las danzas de los demonios viejos.
El Jaguar persigue a su presa
los monos araña despiertan con chillidos al escuchar el roce de las hojas
Se alerta el jabalí
que escapa agradecido.
Las piedras del río lastiman las corrientes
Se oye un lamento hueco,
casi callado
como suplicio de condenados
que gritan sus dolencias las lenguas olvidadas.
Los lomos de las piedras lucen oscuras en la noche
dejando que aparezca su corazón de tierra.
La luna viene y se asoma
Me mira como espiando desde el cielo
entre las nubes gordas que la alojan.
La miro, alimentando mis angustias
en este pecho de hombre
que tiene que vagar entre silencios
sus caminos de noche.
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