El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Sin saber de los astros, un día, una mañana, amaneció Venus simplemente en mi mano.
Sinceramente esperaba que quemara, pero era tibia y noté que giraba sin sentido.
No le di mayor importancia a aquello. En mi inocencia no me pregunté si era un buen o mal augurio.
Lo tomé así nomás, como si nada. Como algo que sucede sin que nadie se lo proponga; como tantas cosas que suceden.
Se prolongó un tiempo este azaroso encuentro. Le dí libertad, abrí la palma. Pero cada vez se hacían más lejanas las órbitas.
Un día, entre tanto descuido, Venus salió de improviso atravesando las paredes, volteándolo todo a su paso, arrastrando afiches y estantes. Arrancando el techo. Quebrando uno a uno los cristales luego de arañarlos con un chirrido horrendo como una queja.
De ese día he quedado a la intemperie. No he podido sacarme de la cabeza el intrincado cosmos, y aunque nunca más volví a verle, todavía, de alguna manera, la siento gravitando en todo.
Conspirando, silenciosa, furtivamente.
Desviando mi atención. Orbitando gravemente. Influyéndome.
Dirigiéndome hacia una nada...
cada día más palpable.
Sinceramente esperaba que quemara, pero era tibia y noté que giraba sin sentido.
No le di mayor importancia a aquello. En mi inocencia no me pregunté si era un buen o mal augurio.
Lo tomé así nomás, como si nada. Como algo que sucede sin que nadie se lo proponga; como tantas cosas que suceden.
Se prolongó un tiempo este azaroso encuentro. Le dí libertad, abrí la palma. Pero cada vez se hacían más lejanas las órbitas.
Un día, entre tanto descuido, Venus salió de improviso atravesando las paredes, volteándolo todo a su paso, arrastrando afiches y estantes. Arrancando el techo. Quebrando uno a uno los cristales luego de arañarlos con un chirrido horrendo como una queja.
De ese día he quedado a la intemperie. No he podido sacarme de la cabeza el intrincado cosmos, y aunque nunca más volví a verle, todavía, de alguna manera, la siento gravitando en todo.
Conspirando, silenciosa, furtivamente.
Desviando mi atención. Orbitando gravemente. Influyéndome.
Dirigiéndome hacia una nada...
cada día más palpable.
Última edición: