Hoy atardeció mi alma,
se nublaron mis deseos.
El gris oscuro
atravesó mi cuerpo.
El silencio me ató
como si de un sudario se tratara.
Cada movimiento hoy esta trabado
por las sogas invisibles de la incertidumbre.
A la noche
los pensamientos se hacen grandes,
parecen fantasmas de azabache
y vuelan por el cuarto
sin dejar sitio
a los recuerdos de amor.
Espero la luz rayada con impaciencia
sobre la colcha posada,
oír entrar el ruido por mi ventana.
Me gustaría “encerrar a las noches”
para que no aparezca
colgada de mi ventana.
se nublaron mis deseos.
El gris oscuro
atravesó mi cuerpo.
El silencio me ató
como si de un sudario se tratara.
Cada movimiento hoy esta trabado
por las sogas invisibles de la incertidumbre.
A la noche
los pensamientos se hacen grandes,
parecen fantasmas de azabache
y vuelan por el cuarto
sin dejar sitio
a los recuerdos de amor.
Espero la luz rayada con impaciencia
sobre la colcha posada,
oír entrar el ruido por mi ventana.
Me gustaría “encerrar a las noches”
para que no aparezca
colgada de mi ventana.