Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquella madrugada
hicimos el amor hasta el amanecer.
Su cuerpo ardía surrealista flama,
y sus senos palpitaban
como palpitan dos almas...
Mis manos eran versos innombrados,
ebrios del olor de sus cabellos.
todo era nuevo, todo insólito:
todo un universo dormido en nuestro lecho.
Y la luz de sus seres hizose rojiza,
y la mía, apenas una llama,
amparose desnuda entre sus ramas...
mi mente, dormida, la soñaba.
Tomamos las riendas de increíbles factos,
y perseguíamos ansias escondidas en la piel...
Todo era fantasía,
todo era realidad...
y sus voces están presentes en mi eternidad!
La noche canta,
y han brotado ligeros polvos
de los lánguido brazos del viento...
la noche prefigura mil inviernos!
Ella ha sanado mis heridas.
Ella ha peinado mis canas.
Ella me ha insuflado sus dos mil alientos...
ella es el cobijo de mis vidas pasadas.
La noche en ella es sólo una,
y las maravillas de la mente nada son:
halagada el alma en sus helados fuegos,
fue esta la mía en una noche póstuma,
y ella, una fantasmagorica nostalgia.
hicimos el amor hasta el amanecer.
Su cuerpo ardía surrealista flama,
y sus senos palpitaban
como palpitan dos almas...
Mis manos eran versos innombrados,
ebrios del olor de sus cabellos.
todo era nuevo, todo insólito:
todo un universo dormido en nuestro lecho.
Y la luz de sus seres hizose rojiza,
y la mía, apenas una llama,
amparose desnuda entre sus ramas...
mi mente, dormida, la soñaba.
Tomamos las riendas de increíbles factos,
y perseguíamos ansias escondidas en la piel...
Todo era fantasía,
todo era realidad...
y sus voces están presentes en mi eternidad!
La noche canta,
y han brotado ligeros polvos
de los lánguido brazos del viento...
la noche prefigura mil inviernos!
Ella ha sanado mis heridas.
Ella ha peinado mis canas.
Ella me ha insuflado sus dos mil alientos...
ella es el cobijo de mis vidas pasadas.
La noche en ella es sólo una,
y las maravillas de la mente nada son:
halagada el alma en sus helados fuegos,
fue esta la mía en una noche póstuma,
y ella, una fantasmagorica nostalgia.