Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminan conmigo sin darme la mano
tratando de escabullirse sin que yo los vea,
mañana quedamos en vernos robando
los pocos segundos que no me dan pelea.
Me afeitan la barba y sigo haciendo camino,
por sobre mis hombros miro su reflejo
y aunque comentan que es mi destino
le lanzo un poco de jabón al espejo.
Fantasmas, que habitan mi piel,
mandando a la mierda mis buenos deseos
y van como un enjambre de abejas a la miel
riéndose de mí, los miro de lejos.
Prefiero un café negro como mi alma,
sin azúcar que al fin nada endulza mi lengua,
nunca conocí un mar en calma
y en cambio no hay guerra en que no quiera la tregua.
Vacilan mis pies en alejarse de mí,
fantasmas que vienen implorando justicia,
que nadie recuerde el día en que viví
pidiendo perdón por quitarme la vida.
Fantasmas, que charlan conmigo sobre nada
esperando que flaqueen mis recuerdos,
mañana si lloro, me tocas la espalda
y me recuerdas si alguna vez fui de los buenos.
tratando de escabullirse sin que yo los vea,
mañana quedamos en vernos robando
los pocos segundos que no me dan pelea.
Me afeitan la barba y sigo haciendo camino,
por sobre mis hombros miro su reflejo
y aunque comentan que es mi destino
le lanzo un poco de jabón al espejo.
Fantasmas, que habitan mi piel,
mandando a la mierda mis buenos deseos
y van como un enjambre de abejas a la miel
riéndose de mí, los miro de lejos.
Prefiero un café negro como mi alma,
sin azúcar que al fin nada endulza mi lengua,
nunca conocí un mar en calma
y en cambio no hay guerra en que no quiera la tregua.
Vacilan mis pies en alejarse de mí,
fantasmas que vienen implorando justicia,
que nadie recuerde el día en que viví
pidiendo perdón por quitarme la vida.
Fantasmas, que charlan conmigo sobre nada
esperando que flaqueen mis recuerdos,
mañana si lloro, me tocas la espalda
y me recuerdas si alguna vez fui de los buenos.