GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
El viejo farol
de la plaza Sarmiento
quedó encendido.
No es más fuerte que el sol,
pero se destaca
entre los dormidos.
Ilumina ideas
de los puestos callejeros
a su ritmo cansino.
Acompaña a un mendigo
con un mate amargo,
y a las palomas
cuando bajan tranquilas
a buscar semillas.
No está solo,
guarda secretos
de amantes furtivos
y besos perdidos.
Alumbra lo que no se ve,
aun apagado,
sombras sin nombre
que se buscan de noche.
No quiere dormir.
Cuando baja el ruido,
me mira,
guiñando un ojo
cualquiera,
como si algo
supiera.
Testigo,
callado,
cómplice
y cansado.
G.G.G.
ABR/2026