Salvatierra
Poeta recién llegado
Luna otoñal, reflejo de laguna dulce, pequeña,
te agitas a momentos como se agita el miedo,
Sirena, laguna tranquila, no nos basta un te quiero
y para que devore tus dudas te regalo una quimera.
Destino, palabra misteriosa, amo de lo incierto,
guadaña ciega que se clava en nuestras vidas
y aunque es cruento también regala maravillas
como el crear de a poco la simpleza de lienzo.
Tienes miedo, lo sé y lo comprendo, Sirena,
mas las flores de tu salvaje prado
no tienen perfume de cobardía, encanto,
tú germinas en valientes, indomables estrellas.
Belleza ansiada, bastión de astros y de coral
fuerza femenina en la explosión de las galaxias
no hay temor que pueda contra tu más grande gracia:
la fe necesaria para poder, incluso, volar.
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