Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cíclica melancolía de febrero,
otra vez has helado los naranjos y los frutos en los huertos
este año pensé que te ausentarías...
Brillo , brillo el Sol , sol de invierno,
apareció tu rostro amado.
En el horizonte se apagó el bronce
y el día que se dilata a los años
terminó lanzando sus suaves alfileres
Al horizonte donde nunca se nubla el cielo.
¿Por qué no puedo escribir
a las montañas, a los pájaros, a los océanos?...
De pronto se abre el recuerdo y se cierra la vida
y duele como la eternidad que se escapa.
Daña hondo, tan hondo
que estremece los huesos de mis difuntos.
Otra vez el dolor, la estrella fría...
Mis amados bosques carecen de mis nieblas
carecen de mis sombras.
Mis lagos queridos
se secan por la falta de mis lágrimas.
Me parecen tristes los sueños tallados en caoba,
me parecen mustios los sueños tallados en mármol.
Siento que se apaga el corazón,
el corazón de la belleza
creo que esta muriendo el planeta;
pero no, el que se apaga es mi sueño de amor,
lo que muere es mi numen de poeta...
Ya no quiero oír tus pasos crujir
la hojarasca en mi pecho,
tus pasos de espuma y de misterio,
tus pasos que alguna vez abrieron caminos,
quien lo dijera pasos sutiles dejando huellas lacerantes...
11 febrero 2011
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