Febrero

R_Cordero

Poeta asiduo al portal
Tiene la misma luz
esta tarde que otras,
el mismo dilatarse hasta el ocaso
temprano de Febrero.
Parece que su brillo fuera un préstamo
de otras tardes iguales.

En la mesa el desorden
es un acogedor espacio mudo
para la soledad de los poemas
o la nostalgia en todos los relatos.

Sobrecoge la sombra
de todos los Febreros
pintándose de nuevo en los ladrillos
de la fachada gris de la memoria.

Siempre es volver mirarse en el invierno,
una comparación distorsionada
calzando otros zapatos.

Esta tarde se enrosca en su rutina
de ser tarde en Febrero:
palidece la luz, el sol ensaya
una mentira ya representada
y se pierde otro día es sus resquicios
como en los calendarios
es eterno el otoño.

Siempre es volver…

Siempre es la misma tarde
derramando su escarcha en la calle vacía.

Pero hoy, por la ventana,
veo colorearse los almendros.
 
Tiene la misma luz
esta tarde que otras,
el mismo dilatarse hasta el ocaso
temprano de Febrero.
Parece que su brillo fuera un préstamo
de otras tardes iguales.

En la mesa el desorden
es un acogedor espacio mudo
para la soledad de los poemas
o la nostalgia en todos los relatos.

Sobrecoge la sombra
de todos los Febreros
pintándose de nuevo en los ladrillos
de la fachada gris de la memoria.

Siempre es volver mirarse en el invierno,
una comparación distorsionada
calzando otros zapatos.

Esta tarde se enrosca en su rutina
de ser tarde en Febrero:
palidece la luz, el sol ensaya
una mentira ya representada
y se pierde otro día es sus resquicios
como en los calendarios
es eterno el otoño.

Siempre es volver…

Siempre es la misma tarde
derramando su escarcha en la calle vacía.

Pero hoy, por la ventana,
veo colorearse los almendros.

Yo, hoy,desde mi ventana
veo colorearse los cerezos.
(Vivo cerca de un valle que en breve
se cubrirá de blanco.)
Hermoso poema, compañero,
que he saboreado con un café
en la segunda tarde de Marzo.

Un abrazo desde Plasencia
 
Última edición:
Tiene la misma luz
esta tarde que otras,
el mismo dilatarse hasta el ocaso
temprano de Febrero.
Parece que su brillo fuera un préstamo
de otras tardes iguales.

En la mesa el desorden
es un acogedor espacio mudo
para la soledad de los poemas
o la nostalgia en todos los relatos.

Sobrecoge la sombra
de todos los Febreros
pintándose de nuevo en los ladrillos
de la fachada gris de la memoria.

Siempre es volver mirarse en el invierno,
una comparación distorsionada
calzando otros zapatos.

Esta tarde se enrosca en su rutina
de ser tarde en Febrero:
palidece la luz, el sol ensaya
una mentira ya representada
y se pierde otro día es sus resquicios
como en los calendarios
es eterno el otoño.

Siempre es volver…

Siempre es la misma tarde
derramando su escarcha en la calle vacía.

Pero hoy, por la ventana,
veo colorearse los almendros.
Qué preciosidad de versos. Siento ese transcurrir lento y cansado de los días de invierno y al final ver los almendros que despiertan... Me ha encantado... Felicidades , un saludo...
 

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