Feligrés de la casa del Señor.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Tus trances; tus sonrisas; tus postres; tus inventos.
Tu concentración sumisa, extraordinaria. Te tapas con los pulgares, sendos oídos.
Obediencia ciega a unos mandamientos divinos. Y no hay salida.
Confirmación eclesiástica. Nombre y apellidos. Mezcolanza de diversas tribus y familias.


Tus documentos. Sollozos y lamentos. Conquistas esporádicas. Vecinitas Sexy de Play-Boy.


Tu firmamento. Revistas eróticas en el altillo del armario.
Aliento de vida... Y te llamas Gumersindo, o Minerva, o Sofonisba.
Manná egipcio. Oro, rodio e iridio monoatómicos. Substancioso y advenedizo.
Tu intuición, o sexto sentido. Tu olvido...


Todo eso parece muy divertido. Te inflas, porque el Ego o complejo de superioridad, te recorre.




Y corres mucho; echas carreras; corres que te las pelas.
Sombrío, tosco y hosco.
El desafío, y las mujeres. El reto. Introduces una moneda, y se enciende la vela.
Allí, en la parroquia. Tus peticiones, de rodillas. Y las viejas que hablan en susurros.


El mendigo está borracho. Sales a la calle, y te encuentras con un amigo. ¡ Muchacho !


¿ Dónde vas, tan de prisa ? Todo se basa en los Recuerdos...
¿ Divisas paisajes del porvenir ? ¿ Haces tus cálculos, con la libertad y el azar ?
¿ Nos vamos a reír ? ¿ Podremos echarnos a llorar ? ¿ Eres un cerdo ?
¿ Eres, por fin, en el sin fin o escalera de caracol ? ¿ Eres mago, o vago ?


<< Soy empresario y agricultor. Y dentro de unos años, progenitor. >>
 
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