yojhamf
Poeta recién llegado
Feliz a ratos
Mire al cielo, fue unas de las primeras cosas que me apetecía hacer después de platicar, como si necesitara ver más allá de lo que su ojos me transmitían, como permitiéndome ver el horizonte y decir que hay un mundo más grande allá afuera.
Coloque música a mis oídos, quizás era el momento el que lo pedía. pero la canción que entonaban los audífonos me llevaba a un estado de relajación inmensa, relajación que no sentía hace mucho, me quite un peso de encima y abofetee el rostro de un cupido que me ahorcaba y tanto me asfixiaba, después de eso podía gritar: ESTOY EN LIBERTAD!!!
Una tarde normal se convirtió en el día en que mi yugo se esfumaba, como empezó esta historia ya no tiene importancia, no puedo negar que fueron días marcados, promesas que se convirtieron en ilusiones, caricias que se tradujeron en sonrisas y besos que se transformaron en recuerdos, a pesar de saber que no era lo correcto todo aquello que me ocurría, evoluciono el verbo querer a amar.
Una vez más tuve que robarte las palabras de boca - ¿Cómo no hacerlo si siempre ha sido así? A pesar de todo creo que es la última vez que me molestare por aquello o la última vez en que debo preocuparme por lo que dirán tus labios.
Por momentos dude si arrepentirme, anteriormente me he arrepentido por no tomar esta decisión y más me arrepiento de no haberla tomado antes, en el fondo tenía la esperanza de que esto fuera un ultimátum fracasado, que por fin te atrevieras a callarme con un beso y le dieras el lugar que corresponde a nuestra historia, debía esta vez ser firme con mis convicciones y dejar que tus ojos claros se apartaran de mi vida.
Cuando estuve a segundos de abortar mi misión de decirte adiós a tu cabello rojizo y rizado, recordé fielmente todas las tardes en que mis ojos querían derramar lágrimas por las mentiras que tanto golpeaban, volvió a mi mente como tu mano sujetaba la mano de un tercer personaje en este cuento, como la monotonía me agobiaba y no me dejaba ser libre, como la rabia me cegaba y como si fuesen dedos apretando mi yugular no me dejaban respirar con alevosía.
La felicidad me llegaba a ratos, momentos pequeños de calma, destellos de alegrías y besos por migajas, como perro amaestrado esperando las caricias de su amo o la desesperación de quien espera la jeringa para drogarse, básicamente así eran mis tardes al pensarte, esperando fuertemente que mi droga sea que pienses en mi y solo tal vez en mi
Después de esa tarde, me dije que se habían acabado las oportunidades y era el momento perfecto para arrancarme el grillete que me tenía en unidad junto a tus cabellos rojizos.
.
Caminando ya de regreso a ninguna parte, devolviéndome hacia el camino de mi propios pensamientos, sin fantasmas ni presencias, mirando al cielo con otro color y otra cara, con el tobillo despojado al metal del grillete puedo decir ahora: ESTOY EN LIBERTAD.
Mire al cielo, fue unas de las primeras cosas que me apetecía hacer después de platicar, como si necesitara ver más allá de lo que su ojos me transmitían, como permitiéndome ver el horizonte y decir que hay un mundo más grande allá afuera.
Coloque música a mis oídos, quizás era el momento el que lo pedía. pero la canción que entonaban los audífonos me llevaba a un estado de relajación inmensa, relajación que no sentía hace mucho, me quite un peso de encima y abofetee el rostro de un cupido que me ahorcaba y tanto me asfixiaba, después de eso podía gritar: ESTOY EN LIBERTAD!!!
Una tarde normal se convirtió en el día en que mi yugo se esfumaba, como empezó esta historia ya no tiene importancia, no puedo negar que fueron días marcados, promesas que se convirtieron en ilusiones, caricias que se tradujeron en sonrisas y besos que se transformaron en recuerdos, a pesar de saber que no era lo correcto todo aquello que me ocurría, evoluciono el verbo querer a amar.
Una vez más tuve que robarte las palabras de boca - ¿Cómo no hacerlo si siempre ha sido así? A pesar de todo creo que es la última vez que me molestare por aquello o la última vez en que debo preocuparme por lo que dirán tus labios.
Por momentos dude si arrepentirme, anteriormente me he arrepentido por no tomar esta decisión y más me arrepiento de no haberla tomado antes, en el fondo tenía la esperanza de que esto fuera un ultimátum fracasado, que por fin te atrevieras a callarme con un beso y le dieras el lugar que corresponde a nuestra historia, debía esta vez ser firme con mis convicciones y dejar que tus ojos claros se apartaran de mi vida.
Cuando estuve a segundos de abortar mi misión de decirte adiós a tu cabello rojizo y rizado, recordé fielmente todas las tardes en que mis ojos querían derramar lágrimas por las mentiras que tanto golpeaban, volvió a mi mente como tu mano sujetaba la mano de un tercer personaje en este cuento, como la monotonía me agobiaba y no me dejaba ser libre, como la rabia me cegaba y como si fuesen dedos apretando mi yugular no me dejaban respirar con alevosía.
La felicidad me llegaba a ratos, momentos pequeños de calma, destellos de alegrías y besos por migajas, como perro amaestrado esperando las caricias de su amo o la desesperación de quien espera la jeringa para drogarse, básicamente así eran mis tardes al pensarte, esperando fuertemente que mi droga sea que pienses en mi y solo tal vez en mi
Después de esa tarde, me dije que se habían acabado las oportunidades y era el momento perfecto para arrancarme el grillete que me tenía en unidad junto a tus cabellos rojizos.
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Caminando ya de regreso a ninguna parte, devolviéndome hacia el camino de mi propios pensamientos, sin fantasmas ni presencias, mirando al cielo con otro color y otra cara, con el tobillo despojado al metal del grillete puedo decir ahora: ESTOY EN LIBERTAD.
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