Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era un día cómo el de hoy,
donde reinaba la paz,
el mes de los milagros
y la blanca navidad.
Desperté de madrugada
sintiéndome un poco mal
empecé con los dolores de parto,
me llevaste al hospital.
Tú tomabas mi mano al lado de mi mamá,
animándome en este momento
en que algo andaba mal.
Nació nuestro primogénito
y lo hizo sin llorar,
nos miramos asustados
sin saber ni que pensar.
Me pareció eterna la espera
pero de pronto se escuchó,
el llanto más hermoso
que dios nos regaló.
Ahí estaba nuestro guerrero,
nuestro milagro de amor,
nuestro indefenso pequeño,
nuestra primera creación.
Heredó mi sonrisa,
pero es tan guapo cómo vos,
tiene tu entusiasmo,
tu alegría y tu pasión.
Es amable y decidido,
hombre de gran corazón,
leal y divertido, tenaz y emprendedor.
Aquel pequeño "pollito"
se convirtió en un halcón,
volando detrás de sus sueños
un día de casa marchó.
Ahora que es su cumpleaños,
ya no lo pude abrazar,
pero sé, que desde el cielo
tú lo puedes cuidar.
Eres nuestro ángel de la guarda,
tu eterno abrazo nos ha de cobijar
uniendo las distancias,
entre tus hijos y su mamá.
donde reinaba la paz,
el mes de los milagros
y la blanca navidad.
Desperté de madrugada
sintiéndome un poco mal
empecé con los dolores de parto,
me llevaste al hospital.
Tú tomabas mi mano al lado de mi mamá,
animándome en este momento
en que algo andaba mal.
Nació nuestro primogénito
y lo hizo sin llorar,
nos miramos asustados
sin saber ni que pensar.
Me pareció eterna la espera
pero de pronto se escuchó,
el llanto más hermoso
que dios nos regaló.
Ahí estaba nuestro guerrero,
nuestro milagro de amor,
nuestro indefenso pequeño,
nuestra primera creación.
Heredó mi sonrisa,
pero es tan guapo cómo vos,
tiene tu entusiasmo,
tu alegría y tu pasión.
Es amable y decidido,
hombre de gran corazón,
leal y divertido, tenaz y emprendedor.
Aquel pequeño "pollito"
se convirtió en un halcón,
volando detrás de sus sueños
un día de casa marchó.
Ahora que es su cumpleaños,
ya no lo pude abrazar,
pero sé, que desde el cielo
tú lo puedes cuidar.
Eres nuestro ángel de la guarda,
tu eterno abrazo nos ha de cobijar
uniendo las distancias,
entre tus hijos y su mamá.
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