José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
El día de la castración.
Fue un sábado.
El primero de Diciembre.
Se celebraba la fiesta de la castración.
Una fiesta de desconocido origen religioso
en el que se elegía a un ciudadano al azar y se lo castraba.
Y el azar me eligió a mi.
Me coronaron,
me adornaron con flores,
pasee por todas las calles en una gran carroza.
Hombres y mujeres me vitoreaban,
Algunos niños y un par de putas derramaron lágrimas.
En un bonito altar dispusieron mi cuerpo desnudo.
Se acercó el alcalde de mi pueblo,
Junto con Juan Carlos, el castrador oficial,
acompañados por el cura y el veterinario.
Bendicieron mi pene con agua del Jordán.
El castrador procedió con una incisión
en la base de mi pene
Una vez extirpado
lo levantó al aire.
Todos aplaudieron.
Soltaron palomas y globos.
Se montaron fiestas,
por la noche hogueras y fuegos artificiales.
Cuando todo acabó,
después de que el médico me realizara varias curas,
me dejaron en casa.
Me lo había pasado muy bien.
En casa me sentí un poco vacío.
A ver quien será el afortunado el próximo año.
Fue un sábado.
El primero de Diciembre.
Se celebraba la fiesta de la castración.
Una fiesta de desconocido origen religioso
en el que se elegía a un ciudadano al azar y se lo castraba.
Y el azar me eligió a mi.
Me coronaron,
me adornaron con flores,
pasee por todas las calles en una gran carroza.
Hombres y mujeres me vitoreaban,
Algunos niños y un par de putas derramaron lágrimas.
En un bonito altar dispusieron mi cuerpo desnudo.
Se acercó el alcalde de mi pueblo,
Junto con Juan Carlos, el castrador oficial,
acompañados por el cura y el veterinario.
Bendicieron mi pene con agua del Jordán.
El castrador procedió con una incisión
en la base de mi pene
Una vez extirpado
lo levantó al aire.
Todos aplaudieron.
Soltaron palomas y globos.
Se montaron fiestas,
por la noche hogueras y fuegos artificiales.
Cuando todo acabó,
después de que el médico me realizara varias curas,
me dejaron en casa.
Me lo había pasado muy bien.
En casa me sentí un poco vacío.
A ver quien será el afortunado el próximo año.