Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Un 24 de diciembre, María y José iban camino de Belén
para empadronarse tal y como había ordenado
el pretor romano César Augusto.
José iba caminando y María, a punto de dar a luz a su hijo,
sentada en un burro.
Meses atrás, el arcángel Gabriel había visitado
a María para darle la noticia de que en su vientre llevaba
al hijo de Dios, un niño al que tendría que llamar Jesús.
A su llegada a Belén, María y José buscaron
un lugar para alojarse, pero llegaron demasiado tarde
y todo estaba completo.
Finalmente, un buen señor les prestó su establo
para que pasaran la noche. José juntó paja e hizo
una cama para su esposa. Lo que ninguno de los dos
imaginaba, antes de trasladarse ese día a Belén,
era que había llegado el momento para que naciera Jesús.
Al caer la noche, en el cielo nació una estrella
que iluminaba más que las demás.
Muy lejos de allí, en Oriente, tres sabios astrólogos
(Melchor, Gaspar y Baltasar) sabían que esa estrella
significaba que un nuevo rey estaba a punto de nacer.
Los tres sabios, a los que conocemos como
Los Tres Reyes Magos, fueron siguiendo la
brillante estrella hasta el pesebre de Belén
para visitar a Jesús. Cuando llegaron a su destino,
Melchor, Gaspar y Baltasar regalaron al Niño
oro, incienso y mirra.
Hoy en día perdura la costumbre,
de la misma forma en que Los Reyes de Oriente
llevaron presentes a Jesús,
de dar regalos en todas las casas para
conmemorar el nacimiento del Niño.
para empadronarse tal y como había ordenado
el pretor romano César Augusto.
José iba caminando y María, a punto de dar a luz a su hijo,
sentada en un burro.
Meses atrás, el arcángel Gabriel había visitado
a María para darle la noticia de que en su vientre llevaba
al hijo de Dios, un niño al que tendría que llamar Jesús.
A su llegada a Belén, María y José buscaron
un lugar para alojarse, pero llegaron demasiado tarde
y todo estaba completo.
Finalmente, un buen señor les prestó su establo
para que pasaran la noche. José juntó paja e hizo
una cama para su esposa. Lo que ninguno de los dos
imaginaba, antes de trasladarse ese día a Belén,
era que había llegado el momento para que naciera Jesús.
Al caer la noche, en el cielo nació una estrella
que iluminaba más que las demás.
Muy lejos de allí, en Oriente, tres sabios astrólogos
(Melchor, Gaspar y Baltasar) sabían que esa estrella
significaba que un nuevo rey estaba a punto de nacer.
Los tres sabios, a los que conocemos como
Los Tres Reyes Magos, fueron siguiendo la
brillante estrella hasta el pesebre de Belén
para visitar a Jesús. Cuando llegaron a su destino,
Melchor, Gaspar y Baltasar regalaron al Niño
oro, incienso y mirra.
Hoy en día perdura la costumbre,
de la misma forma en que Los Reyes de Oriente
llevaron presentes a Jesús,
de dar regalos en todas las casas para
conmemorar el nacimiento del Niño.
Última edición: