Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tocas mis dos palacios de placeres engreídos
que embelesados por tus manos
hacen gala de ser tocada una y otra vez
en silencio.
Pero mi callar no es porque no sienta,
pues es por sentir el coraje de la vida
que grité el placer de tu boca
en mi otra expresión femenina.
Tocas y tomas constantemente mi única ternura
la hendidura suave y delgada que separa
el sonido de lo que siento
aunque se vuelvan uno
cuando el tuyo intuya
que debe estar unido al mío.
Pero mi intuición
no es cosa de amar tu sensibilidad
porque ella misma,
mis labios también le probaron.
Tocas y hundes;
agitas tus dedos en mi luz
y como cosa sin motivo,
yo también desespero
en hundir mis deseos
en tu otra expresión distinta.
¿Quién puede entendernos?
¿Quién puede saber cómo es?
¿Quién eres tú que lo sabes?
Solo feminidad de ambos dilemas.
que embelesados por tus manos
hacen gala de ser tocada una y otra vez
en silencio.
Pero mi callar no es porque no sienta,
pues es por sentir el coraje de la vida
que grité el placer de tu boca
en mi otra expresión femenina.
Tocas y tomas constantemente mi única ternura
la hendidura suave y delgada que separa
el sonido de lo que siento
aunque se vuelvan uno
cuando el tuyo intuya
que debe estar unido al mío.
Pero mi intuición
no es cosa de amar tu sensibilidad
porque ella misma,
mis labios también le probaron.
Tocas y hundes;
agitas tus dedos en mi luz
y como cosa sin motivo,
yo también desespero
en hundir mis deseos
en tu otra expresión distinta.
¿Quién puede entendernos?
¿Quién puede saber cómo es?
¿Quién eres tú que lo sabes?
Solo feminidad de ambos dilemas.