Nil
Poeta recién llegado
El mar se llena de estrellas,
hechas por el sol todas ellas,
vibran el instante para ahogarse en mis ojos.
En la orilla, donde no llegan las sirenas,
tu melena acaricia la arena.
Te miro de lejos, no sé quién eres,
pero me llenas.
Dos siluetas se funden en su propia sombra,
pero se miran, de eso no hay duda,
el sol se baña en las olas desnudas.
El pecho me arde,
esa imagen de los amantes se dejará
en el lejos olvido de lo nunca escrito.
¿Saben que les estoy mirando?
¿Saben que estoy presenciando lo más bonito,
el abrazo humano?
Todo está en mi cabeza,
qué novedad esperada.
¿Me enamoro de mi mismo al imaginar tu mirada?
Y esa reflexión efímera,
se capta en un instante.
El mundo parece frío
donde no están los amantes.
Creo que escribiré sobre vosotros,
aunque nunca lo sabréis.
Pero os habréis llevado,
del pastel la mejor parte
hechas por el sol todas ellas,
vibran el instante para ahogarse en mis ojos.
En la orilla, donde no llegan las sirenas,
tu melena acaricia la arena.
Te miro de lejos, no sé quién eres,
pero me llenas.
Dos siluetas se funden en su propia sombra,
pero se miran, de eso no hay duda,
el sol se baña en las olas desnudas.
El pecho me arde,
esa imagen de los amantes se dejará
en el lejos olvido de lo nunca escrito.
¿Saben que les estoy mirando?
¿Saben que estoy presenciando lo más bonito,
el abrazo humano?
Todo está en mi cabeza,
qué novedad esperada.
¿Me enamoro de mi mismo al imaginar tu mirada?
Y esa reflexión efímera,
se capta en un instante.
El mundo parece frío
donde no están los amantes.
Creo que escribiré sobre vosotros,
aunque nunca lo sabréis.
Pero os habréis llevado,
del pastel la mejor parte