Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
FIDES AUT RATIO
Mi Dios no inspira a profetas
con misteriosos mensajes
ni usa crípticos lenguajes
que entretienen a exegetas.
Ni premia a anacoretas
que en el desierto adelgazan
mientras diablos amenazan
con grotescas tentaciones
(no más que alucinaciones
que en mente afiebrada pasan).
Con matemático empeño
Fue que el Cósmico Arquitecto
elaboró Su proyecto
de astros en rondas de ensueño.
Ese perfecto pergeño
proclama Su inteligencia
y no es el dogma, es la ciencia
la que salvará al humano,
no aquel celo puritano
que clama al cielo clemencia.
E. Morguenstern
Mi Dios no inspira a profetas
con misteriosos mensajes
ni usa crípticos lenguajes
que entretienen a exegetas.
Ni premia a anacoretas
que en el desierto adelgazan
mientras diablos amenazan
con grotescas tentaciones
(no más que alucinaciones
que en mente afiebrada pasan).
Con matemático empeño
Fue que el Cósmico Arquitecto
elaboró Su proyecto
de astros en rondas de ensueño.
Ese perfecto pergeño
proclama Su inteligencia
y no es el dogma, es la ciencia
la que salvará al humano,
no aquel celo puritano
que clama al cielo clemencia.
E. Morguenstern
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