sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fiebre espiritual
se encendió en tu frente
y viajaste a mi cuerpo astral
para que te lleve a mi mundo
no se donde versas las líneas
de tu anillo
no se si has dejado
mi voz en otra vida
pero tu cuerpo se derrite
en mi memoria
y te llevo a conocerme
pero si es fiebre espiritual
donde las llamadas son
con luz exquisita
me encendiste en la piedra mágica
me llevaste a tu nombre
y yo te guié a mi horizonte
vamos a jugar al juego
de los nombres
donde están los poemas metidos en tus palabras
donde escribe el cielo de tú verso
y ahí me llamas amor
ardiente deseo sin espinas
me juraste tu locura enamorada
para invocarme entre tus labios y sonrisas
me hiciste el amor
desnudando a tu vestido
y llegaste a donde pensar es rima
es la suerte de tu mundo
yo estoy en otra dimensión
pero relacionada con la tuya
¿quieres venir conmigo?
quizá un viaje a mi sangre romántica
te lleve a mi pupila
en los nervios de mis ojos
es en donde te llevo
a mis parpados
para que los abras
y mires mi nombre
las raíces del tuyo
son las caricias de tus cielos
déjame llevarte a mi sonrisa
quiero ser la perla
de tu brisa
quiéreme en el nombre de tus sueños
y hagamos la vida
en tus besos con silencio
y así me llamaras entre el rizo de mis cabellos
para que me agarres fuerte
y pongamos nuestro aliento
hagamos el amor en vida
porque en la muerte nacerán más vidas
y así hasta detener tu beso
tu cielo está en mi cuerpo
y cuando quieras llamar a mi alma
tan solo tendrás que venir a mi calma
hagamos el amor hasta saciar nuestros deseos
pero antes de eso
somos fiebre espiritual
nuestra calentura de ardor
metida en llamas de algodón
de poderes en el más mínimo detalle
ya somos amor
en el color de tu fuente
de un color respirado
en tu agua cristalina
nuestros deseos
iran a donde el sol
nos vuelve a levantar
hasta ver en nuestros labios
la palabra que no termina
haciéndonos luceros
de la misma luz
que crece en nuestros tiempos
hagamos la palabra vida
y veras como me dominas
porque más allá de todo
sigue habiendo nuestro amor
unido en rimas.