Sin bella Filomela y sin la vela
los ojos verdes ven la mar salada
y despiertan del sueño de la vida
goteando tristeza por el alma.
En un rincón en solitaria tierra
las olas verdes por el llanto aladas
otean horizonte en triste orilla
cual Sísifo la cima de montaña.
Pasos errantes por ladera suben
soñando con futuro de romanzas
y los ojos se perlan de agua dulce
al ver a Filomela en la cañada.
Gracias por la visita cristalina
tu presencia refresca la fontana
en esta solitaria y blanca sierra
para bañarme en gotas de esmeraldas.
Música que transforma verdes ojos
imágenes que vuelan en palabras
la poesía es magia compartida
y tu sentir refresca la alborada.
Esperando la verde primavera
cual célico ave Fénix escarlata
hojas maduras lloran en la noche
cual cantos de acuarela pincelada.
Nuevas nubes percibo en fresca noche.
Ella quiere acuarelas de fragatas
y tulipanes de veredas verdes
plumíferas, sonoras, delicadas.
Es ver las gotas verdes de la aurora
y Filomela por romance canta
cual ruiseñor en sierra solitaria
en su cantar salado de esperanza.
Hace tiempo en poblado marbellense
cuando el tiempo por soles se contaba
dos mujeres encuentran en la arena
a una niña nacida envuelta en algas.
Con cariño de padres adoptivos
la niña en el poblado es arropada
y la llaman Marbella por belleza
y por tener el verde mar como alma.
Su nombre y su belleza cristalina
se divulga en la aldea innominada
por el mediterráneo cerrado
alcazando Marbella una gran fama.
Cuando la aldea empieza a conocerse
por el nombre de célica muchacha
el atlético y fuerte joven Hércules
aparece en poblado de cabañas.
Hércules se enamora cual Cupido
de Marbella y espléndida muchacha
pero para casarse con la joven
tendrá que separar sierra lejana.
Hércules se despide de Marbella
y en siete días cumple la campaña
de unir el ancho mar con el océano
por sierra del oeste separada.
Esta es la historia de la abuela Venus
susurra Filomela en la montaña
cual ruiseñor en sierra solitaria
en su cantar salado de esperanza.
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