licprof
Poeta fiel al portal
policiales y policìacas las mañanas transcurrìan apacibles en la universidad del delito
la universidad de la calle dormida y la liberada zona:
leìamos el còdigo penal como si se tratara de poemas o una agradable novela:
los humanos derechos constitucionales eran minuciosamente desmenuzados
triturados durante la lectura, interpretados como si se tratara de una partitura musical,
una teatral obra grotesca o sainetera, durante las mañanas somnolientas e invernales,
durante 5 años fuimos bañados por las olas de la jurisprudencia
las dogmàticas olas jurisprudenciales
las antiguas olas del tirreno mar
las virgilianas odas
esto no es todo: las policiales huestes se sentaban en las gradas
a los efectos de escuchar las sabias palabras del magister
quien peroraba sus consabidos artìculos
mientras el cabo daniel dormìa en la fila ùltima
el ambiental derecho era motivo de afanes
pero sobre todo la ciencia criminològica
en virtud de positivistas teorìas italianas
a los efectos de quebrar la ley y crear nuevas trampas
pero especialmente con el objeto de llenarnos de guita, ilusoriamente
mediante toda suerte y serie de subterfugios màs o menos sutiles, vagamente indispensables o perentorios
para no hablar de las armas de fuego, objeto de la moderna ciencia quìmica medieval,
pòlvora y màgicos polvos mediante
esto no es todo: mi prodigiosa memoria al punto tal que fui conocido como el memorioso funes
me permitìa citar artìculos legales textualmente
y responder toda clase de preguntas no solo referidas a la criminalìstica
sino tambièn a la filosofìa postmoderna, la historia argentina
y el krausismo irigoyenista
sin desdeñar la legal medicina y los naturales recursos
esto trajo sus consecuencias: mis condiscìpulos me hostigaban porque ponìa en evidencia
su desconocimiento de tan sutiles materias
no hables pelotudeces, me amenazaban, callate la boca, no discutas:
tenìa ganas de denunciarlos pero ello traerìa las consecuentes represalias
el administrativo sumario: al final no pasarìa nada, como siempre
como siempre entrarìan por una puerta
y saldrìan por otra
como ocurre con todo criminal que se precie de serlo
transitorias salidas y condicional libertad, ademàs tenìa que dar los exàmenes
y todo para conformar a mi amado padre: la carrera era fatigosa, ademàs debìa trabajar en las nocturnas escuelas
dando clases de literatura, de poesìa, comprensiòn de textos diversos y otras menudencias, otros materiales;
de manera que fungìa como profesor y alumno a la vez:
5 años en la escuela del crimen y otras bellas artes
5 años de temor y terror
tolerando el bullying de mis compañeros de estudio
y ser forreado o basureado a diestra y siniestra por los señores profesores de dicho establecimiento educativo
solventado y subvencionado por el estado nacional y municipal
5 años devorando y digiriendo manuales soporìferos
y sagaces criminales tècnicas
5 años contemplando frìas pelìculas en las cuales brigadas y nubes de diversas clases de insectos
sobrevolaban los cadàveres putrefactos de las pobres vìctimas de los distintos delitos
o simplemente ancianos fallecidos de muerte natural
deportistas u òbitos por muerte sùbita o dudosa
atletas caìdos en la calle
con una botella en la mano
5 años deleitàndome cordialmente con ilustres mamotretos
hasta que finalmente di mi ùltimo examen con el doctor
y me fui raudamente sin saludar a nadie la libreta universitaria en la mano
volvì a mi casa y dormì una siesta de 6 horas:
la cabeza como siempre me estallaba luego de dar media docena de exàmenes, uno detràs del otro
sin embargo, muchos profesores me adoraban y muchos alumnos me estimaban:
mi memoria prodigiosa los encandilaba, mi absurdo sentido del humor,
mi inteligencia y celeridad para develar toda clase de crìmenes, de delitos, de leyes farragosas
hermèticas: habìa abandonado el vicio del cigarrillo, esa estùpida adicciòn, concurrìa
a un gimnasio en el que levantaba pesas de todos los tamaños
y me sometìa a determinadas rutinas y màquinas
a los efectos de pulir mi cuerpo, cincelar mi ya flàccida anatomìa:
tantas horas estudiando habìa hecho de mì un triste y melancòlico ser barrigudo y panzòn
a pesar de ser un tipo relativamente joven, del cual parecìan enamorarse, perdidamente, ciertas
determinadas mujeres señoritas igualmente jòvenes, por ahora
5 años estudiando del crimen considerado como una de las bellas artes
entre otras obras o textos
5 años regodeàndome con toda clase de leyes y fallos, sentencias
respondiendo toda clase de interrogantes con una velocidad asombrosa, incluso para quien esto escribe
cafeteando inexorablemente en el notable bar el coleccionista o en la confiterìa llamada jonathan
del barrio porteño de caballito
solo o acompañado de mis jòvenes y hermosas compañeras de estudio
atiborrado de libros, de fotocopias, de tratados y manuales, cuyos numerosos tomos tapaban mi rostro:
en la fotografìa de la ceremonia final, nos vemos sonriendo a càmara: al costado hay una escalera
pero no me veo feliz sino màs bien cansado, agotado
de tantos exàmenes
tantos crìmenes
tantos còdigos
el oficial daniel me contaba sus penurias, sus aventuras y desventuras me relataba
que transcurrìan en las villas miserias o en coquetos paquetes barrios y confiterìas:
aquellas narraciones estaban llenas de tiros, disparos, armas de toda clase, menores de edad
pero el examen se aproximaba y èl no tenìa la menor idea del tema, finalmente nos llamaron
y entramos al salòn
como se entra al recuerdo
como se ingresa al pasado
como termina la escena de una pelìcula criminal y jolibudense
o el cuadro de un grotesco criollo
o el capìtulo de una novela endiablada y folletinesca
la universidad de la calle dormida y la liberada zona:
leìamos el còdigo penal como si se tratara de poemas o una agradable novela:
los humanos derechos constitucionales eran minuciosamente desmenuzados
triturados durante la lectura, interpretados como si se tratara de una partitura musical,
una teatral obra grotesca o sainetera, durante las mañanas somnolientas e invernales,
durante 5 años fuimos bañados por las olas de la jurisprudencia
las dogmàticas olas jurisprudenciales
las antiguas olas del tirreno mar
las virgilianas odas
esto no es todo: las policiales huestes se sentaban en las gradas
a los efectos de escuchar las sabias palabras del magister
quien peroraba sus consabidos artìculos
mientras el cabo daniel dormìa en la fila ùltima
el ambiental derecho era motivo de afanes
pero sobre todo la ciencia criminològica
en virtud de positivistas teorìas italianas
a los efectos de quebrar la ley y crear nuevas trampas
pero especialmente con el objeto de llenarnos de guita, ilusoriamente
mediante toda suerte y serie de subterfugios màs o menos sutiles, vagamente indispensables o perentorios
para no hablar de las armas de fuego, objeto de la moderna ciencia quìmica medieval,
pòlvora y màgicos polvos mediante
esto no es todo: mi prodigiosa memoria al punto tal que fui conocido como el memorioso funes
me permitìa citar artìculos legales textualmente
y responder toda clase de preguntas no solo referidas a la criminalìstica
sino tambièn a la filosofìa postmoderna, la historia argentina
y el krausismo irigoyenista
sin desdeñar la legal medicina y los naturales recursos
esto trajo sus consecuencias: mis condiscìpulos me hostigaban porque ponìa en evidencia
su desconocimiento de tan sutiles materias
no hables pelotudeces, me amenazaban, callate la boca, no discutas:
tenìa ganas de denunciarlos pero ello traerìa las consecuentes represalias
el administrativo sumario: al final no pasarìa nada, como siempre
como siempre entrarìan por una puerta
y saldrìan por otra
como ocurre con todo criminal que se precie de serlo
transitorias salidas y condicional libertad, ademàs tenìa que dar los exàmenes
y todo para conformar a mi amado padre: la carrera era fatigosa, ademàs debìa trabajar en las nocturnas escuelas
dando clases de literatura, de poesìa, comprensiòn de textos diversos y otras menudencias, otros materiales;
de manera que fungìa como profesor y alumno a la vez:
5 años en la escuela del crimen y otras bellas artes
5 años de temor y terror
tolerando el bullying de mis compañeros de estudio
y ser forreado o basureado a diestra y siniestra por los señores profesores de dicho establecimiento educativo
solventado y subvencionado por el estado nacional y municipal
5 años devorando y digiriendo manuales soporìferos
y sagaces criminales tècnicas
5 años contemplando frìas pelìculas en las cuales brigadas y nubes de diversas clases de insectos
sobrevolaban los cadàveres putrefactos de las pobres vìctimas de los distintos delitos
o simplemente ancianos fallecidos de muerte natural
deportistas u òbitos por muerte sùbita o dudosa
atletas caìdos en la calle
con una botella en la mano
5 años deleitàndome cordialmente con ilustres mamotretos
hasta que finalmente di mi ùltimo examen con el doctor
y me fui raudamente sin saludar a nadie la libreta universitaria en la mano
volvì a mi casa y dormì una siesta de 6 horas:
la cabeza como siempre me estallaba luego de dar media docena de exàmenes, uno detràs del otro
sin embargo, muchos profesores me adoraban y muchos alumnos me estimaban:
mi memoria prodigiosa los encandilaba, mi absurdo sentido del humor,
mi inteligencia y celeridad para develar toda clase de crìmenes, de delitos, de leyes farragosas
hermèticas: habìa abandonado el vicio del cigarrillo, esa estùpida adicciòn, concurrìa
a un gimnasio en el que levantaba pesas de todos los tamaños
y me sometìa a determinadas rutinas y màquinas
a los efectos de pulir mi cuerpo, cincelar mi ya flàccida anatomìa:
tantas horas estudiando habìa hecho de mì un triste y melancòlico ser barrigudo y panzòn
a pesar de ser un tipo relativamente joven, del cual parecìan enamorarse, perdidamente, ciertas
determinadas mujeres señoritas igualmente jòvenes, por ahora
5 años estudiando del crimen considerado como una de las bellas artes
entre otras obras o textos
5 años regodeàndome con toda clase de leyes y fallos, sentencias
respondiendo toda clase de interrogantes con una velocidad asombrosa, incluso para quien esto escribe
cafeteando inexorablemente en el notable bar el coleccionista o en la confiterìa llamada jonathan
del barrio porteño de caballito
solo o acompañado de mis jòvenes y hermosas compañeras de estudio
atiborrado de libros, de fotocopias, de tratados y manuales, cuyos numerosos tomos tapaban mi rostro:
en la fotografìa de la ceremonia final, nos vemos sonriendo a càmara: al costado hay una escalera
pero no me veo feliz sino màs bien cansado, agotado
de tantos exàmenes
tantos crìmenes
tantos còdigos
el oficial daniel me contaba sus penurias, sus aventuras y desventuras me relataba
que transcurrìan en las villas miserias o en coquetos paquetes barrios y confiterìas:
aquellas narraciones estaban llenas de tiros, disparos, armas de toda clase, menores de edad
pero el examen se aproximaba y èl no tenìa la menor idea del tema, finalmente nos llamaron
y entramos al salòn
como se entra al recuerdo
como se ingresa al pasado
como termina la escena de una pelìcula criminal y jolibudense
o el cuadro de un grotesco criollo
o el capìtulo de una novela endiablada y folletinesca
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