Pablo walfisch
Pablo walfisch
Al fin de cuentas todo termina en el mismo lugar donde comienza.
Como la primera vez,
Una mirada lejana,
nos provoca,
nos atrae.
Quedamos cautivos,
hipnotizados.
Como la primera vez
esas manos son conocidas,
nos tocan,
nos recorren,
nos dejan paralizados.
Como la primera vez
esa boca hace la mueca,
no nos nombra,
pero nos llama,
hasta que en el final se silencia.
Como la primera vez
lo vuelve a intentar
sin resultados.
Volver a sobrevivir,
volver a ver las estrellas
distorsionadas en el suelo.
De terciopelo negro será el recuerdo,
cuando ya no exista el cielo.
Como la primera vez,
Una mirada lejana,
nos provoca,
nos atrae.
Quedamos cautivos,
hipnotizados.
Como la primera vez
esas manos son conocidas,
nos tocan,
nos recorren,
nos dejan paralizados.
Como la primera vez
esa boca hace la mueca,
no nos nombra,
pero nos llama,
hasta que en el final se silencia.
Como la primera vez
lo vuelve a intentar
sin resultados.
Volver a sobrevivir,
volver a ver las estrellas
distorsionadas en el suelo.
De terciopelo negro será el recuerdo,
cuando ya no exista el cielo.