FINAL FELIZ
(MASTERLY - Maramín)
(MASTERLY - Maramín)
No espero más, llamo a Liliana...
¡Hola princesa! ¿ya descansaste?
¡Buen día mi apuesto príncipe!
Si descansé pero sigo soñando;
aún estoy escuchando nuestro bolero
y sigo dando vueltas en tus brazos.
¡Maravilloso!
¿Qué te parece si paso a buscarte?
Podemos merendar en lo de Diego
y dar un paseo hasta el puente.
En el puente la brisa era mas fría e intensa,
tu me abrazas y me acurruco en tu pecho.
-Siento como que la noche que te conocí
el río se llevó mis penas y te trajo hacia mi.
Bien recuerdo ese momento,
tan abstraída estabas que ni me oíste llegar.
Empieza a llover, vamos,
en mi casa podemos refugiarnos.
Medio abrazados allá nos fuimos.
Me sorprendió tu casa, era tu reflejo,
cálida, agradable, luminosa.
Me sacaste gentilmente el abrigo mojado
luego tomaste una toalla y secaste mi rostro.
Tomaste mi cara entre tus manos
y posaste suavemente tu labios en los míos.
- Adoro tus besos Pablo... no te detengas...
Estrechándola en mis brazos
con largo y profundo beso
sentí el calor de sus pechos,
los pezones erectos pidiendo caricias,
dejé que apreciara mi excitación.
Sin dejar de besarme
suavemente desabotonas mi blusa,
tus labios comienzan a descender por mi cuello.
Comienzo a sacarte la camisa y te detienes,
nos miramos encendidos a los ojos,
me alzas en tus brazos y ...
como recién casados me llevas a tu alcoba.
Querida mía,
vamos a celebrar nuestra boda anticipada,
la alzo en mis brazos y la llevo a mi cama.
Ella prendida a mi cuello, me sonríe.
nos desnudamos mutuamente
y extasiados nos miramos.
¡ Ay, Pablo, eres tan atractivo, tan viril!
Trátame con cuidado,
solo tuve una experiencia
dolorosa y desagradable;
Dejemos la luz encendida
deseo verte mientras nos amamos,
mi corazón me dice que será inolvidable.
No temas, cariño, ven a mí,
sabré hacerte disfrutar con tierno ardor.
-Entrada la mañana despertamos aún abrazados
tras la ducha y desayuno entre risas y besos
decidimos unir nuestras vidas-
Me haces tan feliz mi amor,
me haces sentir tan plena...
Me miró a los ojos y me sonrió
con esa sonrisa tan suya que me derrite,
nos besamos lento, saboreándonos
y supimos cuan enamorados estábamos.
¡Ya no hubo adiós!